miércoles, 13 de diciembre de 2017

LOS PERSONAJES DEL ADVIENTO-JUAN BAUTISTA

JUAN BAUTISTA
-FIGURA DE PREPARACIÓN

Isaías está presente en Juan Bautista, como Juan Bautista está presente en aquél al que ha preparado el camino y que dirá de él: "No ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista". Lucas nos cuenta con detalle el anuncio del nacimiento de Juan (Lc 1, 5-25). Esta extraña entrada en escena de un ser que se convertirá en uno de los más importantes jalones de la realización de los planes divinos es muy del estilo del Antiguo Testamento. Todos los seres vivos debían ser destruidos por el diluvio, pero Noé v los suyos fueron salvados en el arca. Isaac nace de Sara, demasiado anciana para dar a luz. David, joven y sin técnica de combate, derriba a Goliat. Moisés, futuro guía del pueblo de Israel, es encontrado en una cesta (designada en hebreo con la misma palabra que el arca) y salvado de la muerte. De esta manera, Dios quiere subrayar que Él mismo toma la iniciativa de la salvación de su pueblo. El anuncio del nacimiento de Juan es solemne. Se realiza en el marco litúrgico del templo. Desde la designación del nombre del niño, "Juan", que significa "Yahvé es favorable", todo es concreta preparación divina del instrumento que el Señor ha elegido. Su llegada no pasará desapercibida y muchos se gozarán en su nacimiento (Lc 1, 14); se abstendrá de vino y bebidas embriagantes, será un niño consagrado y, como lo prescribe el libro de los Números (6, 1), no beberá vino ni licor fermentado. Juan es ya signo de su vocación de asceta. El Espíritu habita en él desde el seno de su madre. A su vocación de asceta se une la de guía de su pueblo (Lc 1, 17).

Precederá al Mesías, papel que Malaquías (3, 23) atribuía a Elías. Su circuncisión, hecho característico, muestra también la elección divina: nadie en su parentela lleva el nombre de Juan (Lc 1, 61), pero el Señor quiere que se le llame así cambiando las costumbres. El Señor es quien le ha elegido, es él quien dirige todo y guía a su pueblo. El nacimiento de Juan es motivo de un admirable poema que, a la vez, es acción de gracias y descripción del futuro papel del niño. Este poema lo canta la Iglesia cada día al final de los Laudes reavivando su acción de gracias por la salvación que Dios le ha dado y en reconocimiento porque Juan sigue mostrándole "el camino de la paz"Juan Bautista es el signo de la irrupción de Dios en su pueblo. El Señor le visita, le libra, realiza la alianza que había prometido. El papel del precursor es muy preciso: prepara los caminos del Señor (Is 40, 3), da a su pueblo el "conocimiento de la salvación. Todo el afán especulativo y contemplativo de Israel es conocer la salvación, las maravillas del designio de Dios sobre su pueblo. El conocimiento de esa salvación provoca en él la acción de gracias, la bendición, la proclamación de los beneficios de Dios que se expresa por el "Bendito sea el Señor, Dios de Israel". Juan deberá, pues, anunciar un bautismo en el Espíritu para remisión de los pecados. Pero este bautismo no tendrá sólo este efecto negativo. Será iluminación. La misericordiosa ternura de Dios enviará al Mesías que, según dos pasajes de Isaías (9, 1 y 42, 7), recogidos por Cristo (Jn 8, 12), "iluminará a los que se hallan sentados en tinieblas y sombras de muerte" (Lc 1, 79).

El papel de Juan, "allanar el camino del Señor". El lo sabe y se designa a sí mismo, refiriéndose a Isaías (40, 3), como la voz que clama en el desierto: "Allanad el camino del Señor". Más positivamente todavía, deberá mostrar a aquel que está en medio de los hombres, pero que éstos no le conocen (Jn 1, 26) y a quien llama, cuando le ve venir: "Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29).Juan corresponde y quiere corresponder a lo que se ha dicho y previsto sobre él. Debe dar testimonio de la presencia del Mesías. El modo de llamarle indica ya lo que el Mesías representa para él: es el "Cordero de Dios". El Levítico, en el capítulo 14, describe la inmolación del cordero en expiación por la impureza legal. Al leer este pasaje, Juan el evangelista piensa en el servidor de Yahvé, descrito por Isaías en el capítulo 53, que lleva sobre sí los pecados de Israel. Juan Bautista, al mostrar a Cristo a sus discípulos, le ve como la verdadera Pascua que supera la del Éxodo (12, 1) y de la que el universo obtendrá la salvación. Toda la grandeza de Juan Bautista le viene de su humildad y ocultamiento: "Es preciso que él crezca v que yo disminuya" (Jn 3, 30).

El sentido exacto de su papel, su voluntad de ocultamiento, han hecho del Bautista una figura siempre actual a través de los siglos. No se puede hablar de él sin hablar de Cristo, pero la Iglesia no recuerda nunca la venida de Cristo sin recordar al Precursor. No sólo el Precursor está unido a la venida de Cristo, sino también a su obra, que anuncia: la redención del mundo y su reconstrucción hasta la Parusía. Cada año la Iglesia nos hace actual el testimonio de Juan y de su actitud frente a su mensaje. De este modo, Juan esta siempre presente durante la liturgia de Adviento. En realidad, su ejemplo debe permanecer constantemente ante los ojos de la Iglesia. La Iglesia, y cada uno de nosotros en ella, tiene como misión preparar los caminos del Señor, anunciar la Buena Noticia. Pero recibirla exige la conversión. Entrar en contacto con Cristo supone el desprendimiento de uno mismo. Sin esta ascesis, Cristo puede estar en medio de nosotros sin ser reconocido (Jn l, 26).

Como Juan, la Iglesia y sus fieles tienen el deber de no hacer pantalla a la luz, sino de dar testimonio de ella (Jn 1, 7). La esposa, la Iglesia, debe ceder el puesto al Esposo. Ella es testimonio y debe ocultarse ante aquel a quien testimonia. Papel difícil el estar presente ante el mundo, firmemente presente hasta el martirio. como Juan, sin impulsar una "institución" en vez de impulsar la persona de Cristo. Papel misionero siempre difícil el de anunciar la Buena Noticia y no una raza, una civilización, una cultura o un país: "Es preciso que él crezca v que yo disminuya" (Jn 3, 30). Anunciar la Buena Noticia y no una determinada espiritualidad, una determinada orden religiosa, una determinada acción católica especializada; como Juan, mostrar a sus propios discípulos donde está para ellos el "Cordero de Dios" y no acapararlos como si fuéramos nosotros la luz que les va a iluminar. Esta debe ser una lección siempre presente y necesaria, así como también la de la ascesis del desierto y la del recogimiento en el amor para dar mejor testimonio.

La elocuencia del silencio en el desierto es fundamental a todo verdadero y eficaz anuncio de la Buena Noticia. Orígenes escribe en su comentario sobre Lucas (Lc 4): En cuanto a mí, pienso que el misterio de Juan, todavía hoy, se realiza en el mundo". La Iglesia, en realidad, continúa el papel del Precursor; nos muestra a Cristo, nos encamina hacia la venida del Señor. Durante el Adviento, la gran figura del Bautista se nos presenta viva para nosotros, hombres del siglo XX, en camino hacia el día de Cristo. El mismo Cristo, tomando el texto de Malaquías (3,1), nos habla de Juan como "mensajero" (4); Juan se designa a sí mismo como tal. Lucas describe a Juan como un predicador que llama a la conversión absoluta y exige la renovación: "Que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece, y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntos". Así se expresaba Isaías (40, 5-6) en un poema tomado por Lucas para mostrar la obra de Juan. Se trata de una renovación, de un cambio, de una conversión que reside, sobre todo, en un esfuerzo para volver a la caridad, al amor a los otros (Lc 3, 10-14).

El martirio de Juan tuvo su origen en la franca honestidad con que denunció el pecado. Juan Bautista anunció al Cordero de Dios. Fue el primero que llamó así a Cristo. Citemos aquí el bello Prefacio introducido en nuestra liturgia para la fiesta del martirio de Juan Bautista, que resume admirablemente su vida y su papel:

"Porque él saltó de alegría en el vientre de su madre, al llegar el Salvador de los hombres, y su nacimiento fue motivo de gozo para muchos. El fue escogido entre todos los profetas para mostrar a las gentes al Cordero que quita el pecado del mundo. El bautizó en el Jordán al autor del bautismo, y el agua viva tiene desde entonces poder de salvación para los hombres. Y él dio, por fin, su sangre como supremo testimonio por el nombre de Cristo".

EL MISTERIO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

LOS OJOS DE MARÍA
El 27 de marzo de 1956, en lo que constituye el primer reporte emitido por un médico sobre los ojos de la imagen, él certifica la presencia del triple reflejo (Efecto de SAMSON-PURKINJE) característico de todo ojo humano normal vivo y afirma que las imágenes resultantes se ubican exactamente donde deberían estar según el citado efecto, y también que la distorsión de las imágenes concuerda perfectamente con la curvatura de la córnea. Ese mismo año otro oftalmólogo, el Dr. Rafael Torrija Lavoignet, examinó los ojos de la imagen ya con más detenimiento y con la utilización de un oftalmoscopio, una vez realizado el estudio, el oftalmólogo, reporta la aparente figura humana en las córneas de ambos ojos, con la ubicación y distorsión propias de un ojo humano normal, notando además una inexplicable apariencia "viva" de los ojos al ser examinados.

En 1979, el Dr. José Aste Tonsmann, un graduado de la Universidad de Cornell trabajando para IBM en procesamiento digital de imágenes, al digitalizar éste a altas resoluciones una muy buena fotografía de la cara de la Virgen tomada directamente de la tilma original. Luego de procesarla por diversos métodos para eliminar "ruidos" y destacar detalles, llego a un increíble descubrimiento: no solamente era claramente visible en ambos ojos el "busto humano", sino también por lo menos otras cuatro figuras humanas eran también visibles en ambos ojos. Quizás uno de los aspectos más fascinantes de su trabajo es su opinión de que Nuestra Señora no solo nos dejara su imagen impresa como prueba de su aparición sino también ciertos mensajes que permanecieron escondidos en sus ojos para ser revelados cuando la tecnología permitiese descubrirlos y en el tiempo en que fueran más necesarios.

LAS ESTRELLAS DEL MANTO
En el manto de la Virgen de Guadalupe se encuentra representado con mucha fidelidad, el cielo del solsticio de invierno de 1531 que tuvo lugar a las 10:40 del martes 12 de diciembre, hora de la ciudad de México. Están representadas todas las constelaciones, que se extienden en el cielo visible a la hora de la salida del sol, y en el momento en que Juan Diego enseña su tilma (capa azteca) al obispo Zumárraga. En la parte derecha del manto se encuentran las principales constelaciones del cielo del Norte.

En el lado izquierdo las del Sur, visibles en la madrugada del invierno desde el Tepeyac. El Este se ubica arriba y el Oeste en la porción inferior. Como el manto está abierto, hay otros agrupamientos estelares que no están señalados en la imagen, pero se encuentran presentes en el cielo. Así la Corona Boreal, se ubica en la cabeza de la Virgen, Virgo en su pecho, a la altura de las manos, Leo en su vientre, justo sobre el signo del Nahui Ollin, con su principal astro denominado Régulo, el pequeño rey. Gemini, los gemelos, se encuentran a la altura de las rodillas, y Orión, donde está el Ángel. En resumen, en el manto de la Guadalupana se pueden identificar las principales estrellas de las constelaciones de invierno. Todas ellas en su lugar, con muy pequeñas modificaciones.

LA IMAGEN DESDE EL PUNTO DE VISTA ESTÉTICO
Con respecto a un análisis de la pintura de la Virgen de Guadalupe, puede decirse que se trata de un cuadro de belleza extraordinaria. En una pintura debe observarse en términos generales el color, la línea y la composición. Con respecto a esta última, se define como la unión armónica de las partes para formar un todo, constituyendo unidad en la diversidad de los objetos. Una de las formas más bellas de lograrla, es por medio de la llamada proporción dorada, áurea o divina. Está formada por un cuadrado al que se le agrega un rectángulo, para formar un espacio donde el lado menor corresponde al mayor en una relación de 1 a 1.6181... denominada número áureo.

Partiendo de la costura central de la Tilma de Juan Diego, la proporción dorada se identifica con evidente claridad en la imagen de la Virgen de Guadalupe. Ella le confiere una especial belleza y además, al coincidir en su desarrollo, con prácticamente todos los elementos de la figura, refuerza su integridad y refuta de manera contundente, la extraña idea de que se le han hecho añadidos. Es también un importante argumento, para demostrar el gran valor estético de la imagen, a la que no se le puede añadir ni quitar de su lugar ningún elemento, sin deteriorar su belleza. Hace también improbable, desde el punto de vista estadístico, que se encuentren en la pintura tantas señales de diferentes disciplinas, y que hayan sido fruto de la casualidad.

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Un sábado de 1531 a principios de diciembre, un nativo llamado Juan Diego, iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a asistir a sus clases de catecismo y a oír la Santa Misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyac amanecía y escuchó una voz que lo llamaba por su nombre. Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo:

"SÁBELO, TEN POR CIERTO, HIJO MÍO EL MÁS PEQUEÑO, QUE YO SOY LA PERFECTA SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA, MADRE DEL VERDADERÍSIMO DIOS POR QUIEN SE VIVE, EL CREADOR DE LAS PERSONAS, EL DUEÑO DE LA CERCANÍA Y DE LA INMEDIACIÓN, EL DUEÑO DEL CIELO, EL DUEÑO DE LA TIERRA, MUCHO DESEO QUE AQUÍ ME LEVANTEN MI CASITA SAGRADA. EN DONDE LO MOSTRARÉ, LO ENSALZARÉ AL PONERLO DE MANIFIESTO: LO DARÉ A LAS GENTES EN TODO MI AMOR PERSONAL, EN MI MIRADA COMPASIVA, EN MI AUXILIO, EN MI SALVACIÓN: PORQUE YO EN VERDAD SOY VUESTRA MADRE COMPASIVA, TUYA Y DE TODOS LOS HOMBRES QUE EN ESTA TIERRA ESTÁIS EN UNO, Y DE LAS DEMÁS VARIADAS ESTIRPES DE HOMBRES, MIS AMADORES, LOS QUE A MÍ CLAMEN, LOS QUE ME BUSQUEN, LOS QUE CONFÍEN EN MÍ, PORQUE ALLÍ LES ESCUCHARÉ SU LLANTO, SU TRISTEZA, PARA REMEDIAR PARA CURAR TODAS SUS DIFERENTES PENAS, SUS MISERIAS, SUS DOLORES.

Y PARA REALIZAR LO QUE PRETENDE MI COMPASIVA MIRADA MISERICORDIOSA, ANDA AL PALACIO DEL OBISPO DE MEXICO, Y LE DIRÁS QUE CÓMO YO TE ENVÍO, PARA QUE LE DESCUBRAS CÓMO MUCHO DESEO QUE AQUÍ ME PROVÉA DE UNA CASA, ME ERIJA EN EL LLANO MI TEMPLO; TODO LE CONTARÁS, CUANTO HAS VISTO Y ADMIRADO, Y LO QUE HAS OÍDO.

Y TEN POR SEGURO QUE MUCHO LO AGRADECERÉ Y LO PAGARÉ, QUE POR ELLO TE ENRIQUECERÉ, TE GLORIFICARÉ; Y MUCHO DE ALLÍ MERECERÁS CON QUE YO RETRIBUYA TU CANSANCIO, TU SERVICIO CON QUE VAS A SOLICITAR EL ASUNTO AL QUE TE ENVÍO.

YA HAS OÍDO, HIJO MÍO EL MENOR, MI ALIENTO MI PALABRA; ANDA, HAZ LO QUE ESTÉ DE TU PARTE".

Juan Diego se dirige a testimoniar ante el OBISPO, DON FRAY JUAN DE ZUMÁRRAGA, sacerdote de San Francisco. Tras varios intentos fallidos para verlo, les ruega a sus servidores, a sus ayudantes, que vayan a decírselo; después de un largo rato de espera le concede la entrevista. Habiendo escuchado el obispo, le respondió: "Hijo mío, otra vez vendrás, con más calma y te oiré, bien aun desde el principio miraré, consideraré la razón por la que has venido, tu voluntad, tu deseo". La Señora a su respuesta le contestó a Juan Diego lo siguiente:

"ESCUCHA, EL MÁS PEQUEÑO DE MIS HIJOS, TEN POR CIERTO QUE NO SON ESCASOS MIS SERVIDORES, MIS MENSAJEROS, A QUIENES ENCARGUÉ QUE LLEVEN MI ALIENTO MI PALABRA, PARA QUE EFECTÚEN MI VOLUNTAD; PERO ES MUY NECESARIO QUE TÚ, PERSONALMENTE, VAYAS, RUEGUES, QUE POR TU INTERCESIÓN SE REALICE, SE LLEVE A EFECTO MI QUERER, MI VOLUNTAD. Y, MUCHO TE RUEGO, HIJO MÍO EL MENOR, Y CON RIGOR TE MANDO, QUE OTRA VEZ VAYAS MAÑANA A VER AL OBISPO. Y DE MI PARTE HAZLE SABER, HAZLE OÍR MI QUERER, MI VOLUNTAD, PARA QUE REALICE, HAGA MI TEMPLO QUE LE PIDO. Y BIEN, DE NUEVO DILE DE QUÉ MODO YO, PERSONALMENTE, LA SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA, YO, QUE SOY LA MADRE DE DIOS, TE MANDO".

Juan Diego hizo todo lo posible para ver al prelado, cuando este lo recibió, le relato cual era el pedido de la Reina del Cielo, que creyera y que aceptara, la voluntad de la Santa Señora, el de erigirle su casa sagrada, en donde había dicho, en donde Ella la quería. El obispo le preguntó muchas cosas, lo investigó, para poder cerciorarse, dónde la había visto, cómo era Ella, entonces comprendió con toda claridad que era la Virgen María. Pero el prelado le dijo que no sólo por su palabra, era necesaria alguna otra señal para poder creer que el mensaje de Juan Diego era el de la Reina del Cielo en persona. Apresurado partió al encuentro de la Reina del Cielo y le comento la respuesta que traía del señor obispo; la que, la Señora, le dijo:

"BIEN ESTÁ, HIJITO MÍO, VOLVERÁS AQUÍ MAÑANA PARA QUE LLEVES AL OBISPO LA SEÑAL QUE TE HA PEDIDO; CON ESO TE CREERÁ Y ACERCA DE ESTO YA NO DUDARÁ NI DE TI SOSPECHARÁ; Y SÁBETE, HIJITO MÍO, QUE YO TE PAGARÉ TU CUIDADO Y EL TRABAJO Y CANSANCIO QUE POR MI HAS EMPRENDIDO; EA, VETE AHORA; QUE MAÑANA AQUÍ TE AGUARDO".

Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba.

"¿A DÓNDE VAS, A DÓNDE TE DIRIGES?".

El nativo avergonzado le explicó lo que ocurría. La Señora le dijo:

"ESCUCHA, PONLO EN TU CORAZÓN, HIJO MÍO EL MENOR, QUE NO ES NADA LO QUE TE ESPANTÓ, LO QUE TE AFLIGIÓ, QUE NO SE PERTURBE TU ROSTRO, TU CORAZÓN; NO TEMAS ESTA ENFERMEDAD NI NINGUNA OTRA ENFERMEDAD, NI COSA PUNZANTE, AFLICTIVA. ¿NO ESTOY AQUI, YO, QUE SOY TU MADRE? ¿NO ESTÁS BAJO MI SOMBRA Y RESGUARDO? ¿NO SOY, YO LA FUENTE DE TU ALEGRÍA? ¿NO ESTÁS EN EL HUECO DE MI MANTO, EN EL CRUCE DE MIS BRAZOS? ¿TIENES NECESIDAD DE ALGUNA OTRA COSA? QUE NINGUNA OTRA COSA TE AFLIJA, TE PERTURBE; QUE NOTE APRIETE CON PENA LA ENFERMEDAD DE TU TÍO, PORQUE DE ELLA NO MORIRÁ POR AHORA. TEN POR CIERTO QUE YA ESTÁ BUENO"

Entonces el nativo le pidió la señal que debía llevar al obispo. La Señora le dijo:

"SUBE, HIJO MÍO EL MENOR, A LA CUMBRE DEL CERRILLO, A DONDE ME VISTE Y TE DI ÓRDENES; ALLÍ VERÁS QUE HAY VARIADAS FLORES: CÓRTALAS, REÚNELAS, PONLAS TODAS JUNTAS; LUEGO, BAJA AQUÍ; TRÁELAS AQUÍ, A MI PRESENCIA".

Juan Diego subió al cerro, y cuando llegó a la cumbre, se asombró al ver una cantidad de hermosas flores de las especies y formas más variadas, lo más extraño es que todavía no era su tiempo, ya que caía nieve en el lugar, pero lo que más le maravillo, fue el aroma y el perfume mas dulce y suave que se desprendían de aquellas frescas flores. Asombrado porque en la cumbre del cerro, sólo abundan los riscos, abrojos y espinas, comenzó a cortarlas, las juntó, las puso en el hueco de su tilma. Al llevarlas a su presencia, Ella las vio, con sus venerables manos las tomó; y las puso todas juntas en el hueco de su ayate, le dijo:

"MI HIJITO MENOR, ESTAS DIVERSAS FLORES SON LA PRUEBA, LA SEÑAL QUE LLEVARÁS AL OBISPO; DE MI PARTE LE DIRÁS QUE VEA EN ELLAS MI DESEO, Y QUE POR ELLO REALICE MI QUERER, MI VOLUNTAD. Y TÚ, TÚ QUE ERES MI MENSAJERO, EN TI ABSOLUTAMENTE SE DEPOSITA LA CONFIANZA; Y MUCHO TE MANDO, CON RIGOR QUE NADA MÁS A SOLAS EN LA PRESENCIA DEL OBISPO EXTIENDAS TU AYATE, Y LE ENSEÑES LO QUE LLEVAS. Y LE CONTARÁS TODO PUNTUALMENTE; LE DIRÁS QUE TE MANDÉ QUE SUBIERAS A LA CUMBRE DEL CERRITO A CORTAR FLORES, Y CADA COSA QUE VISTE Y ADMIRASTE, PARA QUE PUEDAS CONVENCER AL GOBERNANTE SACERDOTE, PARA QUE LUEGO PONGA LO QUE ESTÁ DE SU PARTE PARA QUE SE HAGA, SE LEVANTE MI TEMPLO QUE LE HE PEDIDO".

Una vez ante MONSEÑOR ZUMARRAGA, Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada con lo que hoy se conoce como la imagen de la VIRGEN DE GUADALUPE. Viendo esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el nativo. Pío X en 1910, la declaró "Celestial Patrona de América Latina" y Pío XII la llamó en 1945, "Emperatriz de las Américas".

JUICIO A LAS JUNTAS

Se conoce como Juicio a las Juntas al proceso judicial realizado por la justicia civil en la Argentina en 1985 por orden del presidente Raúl Ricardo Alfonsín (1983-1989) contra los integrantes de las tres primeras juntas militares de la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), debido a sus graves y masivas violaciones de derechos humanos. El 15 de diciembre de 1983, cinco días después de asumir, Alfonsín sancionó el Decreto Nº 158/83 ordenando someter a juicio sumario a nueve militares de las tres armas que integraron las Juntas que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas en 1982: Jorge Rafael Videla, Orlando Ramón Agosti, Emilio Eduardo Massera, Roberto Eduardo Viola, Omar Graffigna, Armando Lambruschini, Leopoldo Fortunato Galtieri, Basilio Lami Dozo y Jorge Anaya. El expediente tramitó por la desde entonces emblemática "Causa 13/84". La sentencia fue dictada el 9 de diciembre de 1985, condenando a cinco de los militares acusados y absolviendo a cuatro. Videla y Massera fueron condenados a reclusión perpetua con destitución. Viola fue condenado a 17 años de prisión, Lambruschini a 8 años de prisión, y Agosti a 4 años y 6 meses de prisión, todos con destitución. Graffigna, Galtieri, Lami Dozo y Anaya fueron absueltos. El tribunal consideró que las juntas militares habían elaborado un sistema ilícito para reprimir a "la subversión" que llevó a que se cometieran "gran número de delitos de privación ilegal de la libertad, a la aplicación de tormentos y a homicidios", garantizando su impunidad.

El juicio tuvo una gran trascendencia internacional y sobre todo para la región, en donde gobernaron dictaduras similares coordinadas a nivel continental por el Plan Cóndor que cometieron crímenes de lesa humanidad de forma sistemática y planeada desde lo más alto del poder. El juicio constituye un capítulo de importancia en la historia universal y ubicó a la Argentina en un lugar de vanguardia en la lucha por lograr que se respeten los derechos humanos. Con el fin de dar un fuerte apoyo a la investigación sobre violaciones de derechos humanos durante la dictadura, el presidente Alfonsín creó una comisión de ciudadanos notables, que llamó Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), estuvo integrada por ocho miembros elegidos por el presidente, tres miembros elegidos por la Cámara de Diputados, y cinco secretarios. Entre ellos se encontraban el escritor Ernesto Sabato, el médico René Favaloro, el científico Gregorio Klimovsky, el rabino Marshall T. Meyer, el pastor evangélico Carlos Gattinoni, el sacerdote católico Jaime de Nevares, la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú y la activista de derechos humanos Graciela Fernández Meijide. Los miembros de la Conadep recorrieron la Argentina, España, Francia, México y otros países entrevistando a eventuales testigos de violaciones de derechos humanos. Tuvo la virtud de promover la confianza para que esos testimonios salieran a la luz. El resultado fue un cuadro aterrador que superó las peores evaluaciones previas. Fundamentalmente quedó en evidencia que las violaciones masivas de derechos humanos fueron ejecutadas sistemáticamente obedeciendo a un plan decidido en los niveles más altos del gobierno militar. La comisión trabajó nueve meses y elaboró un informe de 50.000 páginas que está considerado como un monumento jurídico y uno de los documentos más importantes de la historia de los derechos humanos.

La Conadep documentó acabadamente alrededor de 9.000 casos concretos de violaciones de derechos humanos. Por su seriedad y neutralidad, el Informe Nunca Más no sólo constituyó una prueba fundamental en el Juicio contra las Juntas, sino que produjo un impacto cultural de enorme magnitud en la sociedad argentina. En 20 de septiembre de 1984 la Conadep produjo su famoso informe titulado Nunca Más que fue publicado como Nunca más (libro) y sus miembros concurrieron a entregarlo al presidente Raúl Alfonsín a la Casa Rosada acompañados de una multitud de 70.000 personas. Las demoras y la falta de voluntad en las Fuerzas Armadas para enjuiciar realmente a los jefes militares se hizo evidente desde un comienzo. El 13 de febrero de 1984 el Congreso sancionó la Ley 23.049 de reforma del Código de Justicia Militar estableciendo que la justicia militar sólo atendería delitos de tipo militar (abandono de guardia, deserción, insubordinación, etc.). Cualquier otro delito cometido por un militar debía ser atendido por la justicia civil. Además, se estableció que las sentencias de los tribunales militares podían ser apeladas ante la Cámara Federal (tribunal civil) y que si el juicio se demoraba injustificadamente, la Cámara Federal podía hacerse cargo directamente de la causa. Debido a que la cantidad de delitos sobre los que existían constancias superaban los diez mil, el fiscal Strassera tomó la decisión de recurrir a un mecanismo utilizado por el Consejo Europeo de Derechos Humanos, sobre la base de casos paradigmáticos. La fiscalía presentó entonces 709 casos, de los cuales el tribunal decidió examinar 280. Entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985 se realizó la audiencia pública en la Sala de Audiencias del Palacio de Justicia de la Nación. En ella declararon 833 personas, entre ellos ex detenidos desaparecidos, familiares de las víctimas y personal de las fuerzas de seguridad. Las 530 horas que duró fueron filmadas en 147 videocintas.

Las atrocidades que revelaron muchos de esos testimonios sacudieron hondamente la conciencia de la opinión pública argentina y mundial. El escritor Jorge Luis Borges, quien asistiera a una de ellas, relató su vivencia en un artículo para la agencia española EFE con el título de "Lunes, 22 de julio de 1985". En una parte de dicho relato dice:

“De las muchas cosas que oí esa tarde y que espero olvidar, referiré la que más me marcó, para librarme de ella. Ocurrió un 24 de diciembre. Llevaron a todos los presos a una sala donde no habían estado nunca. No sin algún asombro vieron una larga mesa tendida. Vieron manteles, platos de porcelana, cubiertos y botellas de vino. Después llegaron los manjares (repito las palabras del huésped). Era la cena de Nochebuena. Habían sido torturados y no ignoraban que los torturarían al día siguiente. Apareció el Señor de ese Infierno y les deseó Feliz Navidad. No era una burla, no era una manifestación de cinismo, no era un remordimiento. Era, como ya dije, una suerte de inocencia del mal”

El informe de la Conadep y el juicio a las juntas hicieron que la generalidad de la población se enterara, por primera vez y sin posibilidades de negarlo, de lo que había sucedido en el país en los últimos años con lujo de detalles. El juicio fue el primero en Buenos Aires oral y público, eso significó que en las audiencias estaba abierta la entrada al público en general, pero no eran tantas las personas que cabían. El juicio fue televisado años más tarde, el 24 de agosto de 1998, pero sin sonido. Los militares todavía gozaban del poder suficiente como para evitar que se escuchara por la televisión pública las declaraciones de los testigos.

Jorge Rafael Videla fue condenado a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución como autor responsable de los delitos de homicidio agravado por alevosía reiterado en 16 casos, por homicidio agravado por alevosía y por el concurso de varias personas en 50 casos, por la privación ilegal de la libertad agravada por amenazas y violencias en 306 casos, por tormentos en 93 casos, por tormentos seguidos de muerte en 4 casos, por robo en 26; y fue absuelto por falta de pruebas por homicidio calificado en 19 casos, privación ilegítima de la libertad calificada en 94 casos, tormentos en 164 casos, por robo en 64 casos, por sustracción de menor en 6 casos, por reducción a servidumbre en 23 casos, por usurpación en 5 casos, por secuestro extorsivo en 3 casos, por falsedad ideológica en 120 casos y por supresión de documento público.

Emilio Eduardo Massera fue condenado a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución como autor responsable de los delitos de homicidio agravado por alevosía en 3 casos, por privación ilegal de la libertad calificada por violencia y amenazas en 69 casos, por tormentos reiterados en 12 casos y por robo en 7 casos; y fue absuelto por falta de pruebas por homicidio calificado en 83 casos, por privación ilegal de la libertad calificada en 440 casos, por tormentos reiterados en 260 casos, por robo en 99 casos, por tormentos seguidos de muerte en 5 casos, por sustracción de menor en 6 oportunidades, por supresión de documento público, por reducción a servidumbre en 23 casos, por usurpación en 5 casos, por secuestro extorsivo, por extorsión en 2 casos y por falsedad ideológica en 127 casos.

Roberto Eduardo Viola fue condenado a 17 años de prisión y a inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución.

Armando Lambruschini fue condenado a 8 años de prisión y a inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución.

Orlando Ramón Agosti fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión y a inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución.

El 29 de diciembre de 1990 el presidente Carlos Menem dictó el Decreto 2741/90 indultando a los cinco condenados. El citado decreto integra lo que ha dado en llamarse en Argentina las leyes de impunidad, junto con los indultos a otros criminales de lesa humanidad también dictador por Menem, y las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987), sancionadas a iniciativa del presidente Raúl Alfonsín. En 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner, se inició un proceso de cuestionamiento judicial de la constitucionalidad de los indultos que finalizó en 2010 con un fallo de la Corte Suprema de Justicia confirmando las nulidades de los mismos decididas por los tribunales inferiores y ordenando que los condenados en el Juicio a las Juntas cumplieran las condenas que se les habían impuesto. Por primera vez en la historia mundial un grupo de dictadores debieron comparecer ante tribunales de su propio pueblo que los juzgó por sus crímenes. A diferencia de los Juicios de Núremberg, que fueron llevados a cabo por los vencedores o los de la ex Yugoeslavia en donde también fueron juzgados por tribunales internacionales o el Tribunal de Camboya que tiene un estatuto especial completamente independiente del sistema judicial del país, este juicio se realizó en el mismo país de los acusados, con las leyes del propio país y con fiscales, abogados y jueces compatriotas. El juicio a las juntas argentinas constituyó un hito en la historia para todos los países de la región, permitiendo que en los diferentes procesos de transición se contara con un precedente importante a la hora de combatir jurídicamente la impunidad de los responsables de los gobiernos dictatoriales. Llevar a la justicia a los militares represores de los países vecinos latinoamericanos era algo impensable. Con esto, el presidente Raúl Alfonsín quedó a la vanguardia de su época en el tema de derechos humanos y tuvo que soportar las consecuencias de haber realizado estos juicios padeciendo importantes levantamientos militares. Este juicio, que fue único en la historia, tuvo un alto impacto, tanto político como psicológico a nivel nacional y una increíble trascendencia a nivel internacional. Gracias a éste, después comenzaron a proliferar otros juicios a miembros del ejército y de la marina de menor rango.

BELIAL EL DEMONIO DEL AMOR ESTÉRIL

Prácticamente todos los libros prohibidos y grimorios de la Edad Media coinciden en que BELIAL fue un ídolo de los palestinos que habitaban la ciudad de Sodoma durante su apogeo. Esta ubicación convirtió al pobre demonio en una inexactitud. Efectivamente, a partir del episodio de Sodoma y Gomorra, regiones que Dios barrió del planeta a causa de sus pecados, BELIAL se convirtió en patrono de los varones homosexuales, omitiendo que el pecado que condenó al azufre a los prósperos sodomitas no era otro que la "cópula contra natura", sin distinción de sexos, práctica que estaba especialmente vedada a las mujeres ya que las desviaba de su función procreadora.

Nadie ha logrado ponerse de acuerdo al respecto. Algunas fuentes sostienen que BELIAL significa "rebelde e improductivo" (del hebreo: beli-yaal), otras le asignan el doble significado de "inútil e impío". La razón de éstos calificativos es bastante gráfica: la cavidad que recibía la semilla de este demonio no era "tierra fértil", y su acción, un acto de placer infértil. COLIN DE PLANCY, escritor, ocultista y demonólogo francés; editor de importantes trabajos sobre ocultismo y demonología, no vacila en definir a BELIAL como un enamorado del vicio por el vicio mismo.

El demonólogo prosigue, en su Diccionario Infernal, y redondea un retrato de BELIAL que, a pesar de sus intenciones, termina siendo elogioso. Sostiene que el aspecto de este demonio es bellísimo, y que el cielo no ha perdido otro ángel más hermoso. JOHANN WEYER, médico, ocultista y demonólogo holandés, le atribuye un papel preponderante en la rebelión de los ángeles conocida como las Guerras Celestiales, y afirma que este gran corruptor es un experto en el arte de la seducción.

Para completar su enigmática figura, PARACELSO, alquimista, médico y astrólogo suizo, afirma que BELIAL se divierte dando falsas pistas a los investigadores de la ciencia y difundiendo por placer inocentes mentiras. Según otros investigadores, este demonio actúa y se materializa sobre todo durante el mes de enero. La más heterodoxa de sus leyendas lo responsabiliza de la condena de la mujer de LOT; no por su ingenua curiosidad, sino por haber gozado con él de los estériles amores contra natura. BELIAL es mencionado, además, en varias obras de ALEISTER CROWLEY, ocultista, místico y alquimista inglés y en dos libros de ocultismo paradigmáticos: LA LLAVE MAYOR DEL REY SALOMÓN y LA LLAVE MENOR DE SALOMÓN.

EL SÍNODO DEL CADÁVER EL PAPA FORMOSO

Formoso fue un hombre de la Iglesia Católica, que en su etapa de obispo fue excomulgado por el Papa Juan VIII, al posicionarse como su adversario político. En su etapa como Sumo Pontífice se vio obligado a coronar como emperador a Lamberto de Spoleto, y tras esto, tomó contacto con Arnulfo de Carintia, rey de Alemania, para que marchase sobre Roma, y liberase al reino de Italia de la familia Spoleto, y por extensión de Lamberto, proclamado emperador por Formoso. En febrero de 896, Arnulfo expulsa a Spoleto de Roma, y fue proclamado emperador por Formoso en la Basílica de San Pedro. El 4 de abril del mismo año, este fallece. Pero si por algo ha pasado a la historia el Papa Formoso, no ha sido por su actitud política, sino por un suceso escabroso que le aconteció después de muerto, el llamado Sínodo del Cadáver.

En el mismo año del fallecimiento de Formoso, es elegido papa Bonifacio VI con el apoyo de Lamberto de Spoleto, el cual había regresado al poder tras caer enfermo Arnulfo y verse obligado a abandonar Italia. Lamberto y su madre Agiltrude promueven un juicio contra el Papa fallecido, puesto que se había mostrado opositor a las ambiciones políticas de la familia Spoleto. Esteban VI, sucesor de Bonifacio VI, mandó exhumar el cadáver de Formoso nueve meses después de su muerte, y someterlo a juicio en un concilio reunido para tal fin, concilio que ha pasado a la historia como el Sínodo del Cadáver. El concilio se celebró en la Basílica constantiniana bajo la presencia del, por entonces, actual Papa. El cuerpo exhumado de Formoso fue vestido con las ropas papales, y sentado en un trono para que escuchase las acusaciones que se le imponían, la principal de ellas, haber abandonado la diócesis de Porto durante su obispado, para ocupar el solio pontificio.

Formoso fue hallado culpable, y por lo tanto, inválida su elección como Papa, anulándose así todas las actuaciones y ordenaciones de su papado. Tras esto, fue despojado de las ropas papales, se le arrancaron de la mano los tres dedos con los que imponía las bendiciones papales, y sus restos fueron sepultados en un lugar secreto hasta la entronización de Teodoro II, siendo restituidos a la Basílica de San Pedro. En los concilios de Rávena y Roma, convocados por el Papa Juan IX, se prohíbe la acusación en tribunales de personas fallecidas. Sin embargo, el Papa Sergio III, anuló los concilios convocados por Teodoro II y Juan IX, iniciando un segundo juicio al cadáver, hallándole nuevamente culpable. En esta ocasión se tiraron los restos al río Tíber, para que los mismos desapareciesen para siempre.

Según la leyenda, los restos se enredaron en la red de un pescador, el cual los sacó y escondió. Finalizado el pontificado de Sergio III, los restos fueron depositados en el Vaticano, donde permanecen hoy en día. Desde entonces, ningún Papa ha vuelto a llevar el nombre de Formoso, solo el cardenal Pietro Barbo lo intentó, pero fue disuadido, optando entonces por llamarse Pablo II.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

LOS PERSONAJES DEL ADVIENTO: ISAÍAS

ISAÍAS
-PERSONAJE DE LA ESPERA POR LA SALVACIÓN

Conviene reflexionar un poco sobre su personalidad. Los textos evangélicos no dicen nada de la personalidad del profeta Isaías, pero le citan. Incluso podemos decir que, a menudo, se le adivina presente en el pensamiento y hasta en las palabras de Cristo. Es el profeta por excelencia del tiempo de la espera; está asombrosamente cercano, es de los nuestros, de hoy. Lo está por su deseo de liberación, su deseo de lo absoluto de Dios; lo es en la lógica bravura de toda su vida que es lucha y combate; lo es hasta en su arte literario, en el que nuestro siglo vuelve a encontrar su gusto por la imagen desnuda pero fuerte hasta la crudeza. Es uno de esos violentos a los que les es prometido por Cristo el Reino.

Todo debe ceder ante este visionario, emocionado por el esplendor futuro del Reino de Dios que se inaugura con la venida de un Príncipe de paz y justicia. Encontramos en Isaías ese poder tranquilo e inquebrantable del que está poseído por el Espíritu que anuncia, sin otra alternativa y como pesándole lo que le dicta el Señor. El profeta apenas es conocido por otra cosa que sus obras, pero éstas son tan características que a través de ellas podemos adivinar y amar su persona. Sorprendente proximidad de esta gran figura del siglo VIII antes de Cristo, que sentimos en medio de nosotros, cotidianamente, dominándonos desde su altura espiritual.

Isaías vivió en una época de esplendor y prosperidad. Rara vez los reinos de Judá y Samaría habían conocido tal optimismo y su posición política les permite ambiciosos sueños. Su religiosidad atribuye a Dios su fortuna política y su religión espera de él nuevos éxitos. En medio de este frágil paraíso, Isaías va a erguirse valerosamente y a cumplir con su misión: mostrar a su pueblo la ruina que le espera por su negligencia. Perteneciente sin duda a la aristocracia de Jerusalén, alimentado por la literatura de sus predecesores, sobre todo Amós y Oseas, Isaías prevé como ellos, inspirado por su Dios, lo que será la historia de su país. Superando la situación presente en la que se entremezclan cobardías y compromisos, ve el castigo futuro que enderezará los caminos tortuosos.

Los comienzos de la obra de Isaías, que originarán la leyenda del buey y del asno del pesebre, marcan su pensamiento y su papel. Yahvé lo es todo para Israel, pero Israel, más estúpido que el buey que conoce a su dueño, ignora a su Dios (Is 1, 2-3). Pero Isaías no se aislará en el papel de predicador moralizante. Y así se convierte para siempre en el gran anunciador de la Parusía, de la venida de Yahvé. Así como Amós se había levantado contra la sed de dominación que avivaba la brillante situación de Judá y Samaría en el siglo VIII, Isaías predice los cataclismos que se desencadenarán en el día de Yahvé (Is 2, 1-17). Ese día será para Israel el día del juicio.

Para Isaías, como más tarde para San Pablo y San Juan, la venida del Señor lleva consigo el triunfo de la justicia. Por otra parte, los capítulos 7 al 11 nos van a describir al Príncipe que gobernará en la paz y la justicia (ls 7, 10-17). Es fundamental familiarizarse con el doble sentido de este texto. A aquel que no entre en la realidad ambivalente que comunica, le será totalmente imposible comprender la Escritura, incluso ciertos pasajes del Evangelio, y vivir plenamente la liturgia. En efecto, en el evangelio del primer domingo de Adviento sobre el fin del mundo y la Parusía, los dos significados del Adviento dejan constancia de ese fenómeno propiamente bíblico en el que una doble realidad se significa por un mismo y único acontecimiento. El reino de Judá va a pasar por la devastación y la ruina.

El nacimiento de Emmanuel, "Dios con nosotros", reconfortará a un reino dividido por el cisma de diez tribus. El anuncio de este nacimiento promete, pues, a los contemporáneos de Isaías y a los oyentes de su oráculo, la supervivencia del reino, a pesar del cisma y la devastación. Príncipe y profeta, ese niño salvará por sí mismo a su país. Pero, por otra parte, la presentación literaria del oráculo y el modo de insistir Isaías en el carácter liberador de este niño, cuyo nacimiento y juventud son dramáticos, hacen presentir que el profeta ve en este niño la salvación del mundo. Isaías subraya en sus ulteriores profecías los rasgos característicos del Mesías. Aquí se contenta con apuntarlos y se reserva para más tarde el tratarlos uno a uno y modelarlos. El profeta describe así a este rey justo: (Is. 11, 1-9).

Ezequías va a subir al trono y este poema se escribe para él. Pero, ¿cómo un hombre frágil puede reunir en sí tan eminentes cualidades? ¿No vislumbra Isaías al Mesías a través de Ezequías? La Iglesia lo entiende así y hace leer este pasaje, sobre la llegada del justo, en los maitines del segundo domingo de Adviento. En el capítulo segundo de su obra, hemos visto a Isaias anunciando una Parusía que a la vez será un juicio. En el capitulo 13, describe la caída de Babilonia tomada por Ciro. Y de nuevo, se nos invita a superar este acontecimiento histórico para ver la venida de Yahvé en su "día". La descripción de los cataclismos que se producirán la tomará Joel y la volveremos a encontrar en el Apocalipsis (Is 13, 9-ll).

Esta venida de Yahvé aplastará a aquel que haya querido igualarse a Dios. El Apocalipsis de Juan tomará parecidas imágenes para describir la derrota del diablo (cap. 14). En los maitines del 4.° domingo de Adviento, volvemos a encontrarle en el momento que describe el advenimiento de Yahvé: "La tierra abrasada se trocará en estanque, y el país árido en manantial de aguas" (35, 7). Se reconoce el tema de la maldición de la creación en el Génesis. Pero vuelve Yahvé que va a reconstruir el mundo. Al mismo tiempo, Isaías profetiza la acción curativa de Jesús que anuncia el Reino: "Los ciegos ven, los cojos andan", signo que Juan Bautista toma de este poema de Isaías (35, 5-6).

Podríamos sintetizar toda la obra del profeta reduciéndola a dos objetivos:

-El primero, llegar a la situación presente, histórica, y remediarla luchando.

-El segundo, describir un futuro mesiánico más lejano, una restauración del mundo.

Así vemos a Isaías como un enviado de su Dios al que ha visto cara a cara. El profeta no cesa de hablar de él en cada línea de su obra. Y, sin embargo, en sus descripciones se distingue por mostrar cómo Yahvé es el Santo y, por lo tanto, el impenetrable, el separado, Aquel que no se deja conocer. O, más bien, se le conoce por sus obras que, ante todo, es la justicia. Para restablecerla, Yahvé interviene continuamente en la marcha del mundo.

8 COSAS QUE NECESITAMOS SABER SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

¿A quién se refiere la Inmaculada Concepción?
Hay una idea popular que se refiere a la concepción de Jesús por la Virgen María pero no es a este hecho al que se refiere esta solemnidad, sino a la manera especial en la cual fue concebida María. Esta concepción no fue virginal (es decir, que ella tuvo un padre humano y una madre humana), pero fue especial y única de otra manera…

¿Qué es la Inmaculada Concepción?
La explicación está en el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica: “Para ser la Madre del Salvador, María fue "dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante". El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como "llena de gracia". En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia de Dios”

“A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María "llena de gracia" por Dios (Lc 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX: “... la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda la mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano”

¿Significa esto que María nunca pecó?
Sí. Debido a la forma de redención que se aplicó a María en el momento de su concepción, ella no solo fue protegida del pecado original, sino también del pecado personal. El Nuevo Catecismo lo explica:

“Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios "la Toda Santa", la celebran "como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo". Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida”

¿Significa que María no necesitaba que Jesús muriera por ella en la cruz?
No. Lo que hemos citado es que María fue concebida inmaculadamente como parte de su ser “llena de gracia” y así “redimida desde el momento de su concepción” por “una singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso y por virtud de los méritos de Jesucristo, salvador de la raza humana”. El Catecismo afirma:

“Esta "resplandeciente santidad del todo singular" de la que ella fue "enriquecida desde el primer instante de su concepción", le viene toda entera de Cristo: ella es "redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo". El Padre la ha "bendecido [...] con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo" más que a ninguna otra persona creada. Él la ha "elegido en él antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor".

“De la descendencia de Eva, Dios eligió a la Virgen María para ser la Madre de su Hijo. Ella, "llena de gracia", es "el fruto más excelente de la redención"; desde el primer instante de su concepción, fue totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida”

¿Cómo es entonces ese paralelo entre María y Eva?
Adán y Eva fueron creados inmaculados –sin pecado original o su mancha. Ambos cayeron en desgracia y a través de ellos la humanidad estaba destinada a pecar. Cristo y María fueron también concebidos inmaculados. Ambos permanecieron fieles y a través de ellos la humanidad fue redimida del pecado. Jesús es por tanto el Nuevo Adán y María la Nueva Eva.

¿Era necesario para Dios que María fuera inmaculada en su concepción para que pudiera ser Madre de Jesús?
No. La Iglesia sólo habla de la Inmaculada Concepción como algo que era "apropiado", algo que hizo que hizo de María una "morada apropiada" (es decir, una vivienda adecuada) para el Hijo de Dios, no algo que era necesario. Así, en preparación para definir el dogma, el Papa Pío IX declaró:

“…y por eso afirmaron (los Padres de la Iglesia) que la misma santísima Virgen fue por gracia limpia de toda mancha de pecado y libre de toda mácula de cuerpo, alma y entendimiento, y que siempre estuvo con Dios, y unida con Él con eterna alianza, y que nunca estuvo en las tinieblas, sino en la luz, y, de consiguiente, que fue altísima morada para Cristo, no por disposición corporal, sino por la gracia original”.

Fuente:

EL ATAQUE DE PEARL HARBOR

El ataque del Imperio de Japón sobre la base naval de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 fue el detonante de la inclusión de la guerra de Estados Unidos. Japón estaba enfrascado en la segunda guerra sino-japonesa que le enfrentaba a China por las posesiones de Taiwán, Manchuria y Pescadores. Trató de conquistar más territorio Chino e inició en 1937 la invasión del norte y el este de este país. En este contexto Estados Unidos intervino en la contienda realizando un bloqueo de metal y petróleo sobre Japón. Para concluir con este bloqueo EEUU solicitó a Japón el abandono de tierras chinas, algo que se negaba a aceptar, comenzaban las crispaciones entre ambos países. En 1939 el Imperio de Japón había pactado una alianza con Alemania e Italia en el denominado Eje Berlín-Roma-Tokyo. El pacto de paz entre Alemania y la comunista URSS y un posterior pacto entre esta y Japón dio pie al Imperio a atacar de nuevo China y tratar de anexionarse algunos territorios de ultramar de EEUU, Reino Unido y Francia. El ataque de la base naval por parte del Imperio de Japón fue una acción preventiva planeada por el comandante Isoroku Yamamoto. Con el objetivo de evitar una futura intervención de Estados Unidos en los planes de Japón por expandirse en el pacífico, se decidió declararle la guerra.

Yamamoto pretendía declarar la guerra a EEUU 30 minutos antes de que se produjera el ataque, para coger a sus tropas por sorpresa. Sin embargo, problemas en la transmisión de los datos desde la embajada estadounidense en Japón hasta los centros en EEUU, propiciaron que la alarma no llegara hasta el despacho del almirante Husband E. Kimmel, que se encontraba al mando de la bahía de Pearl Harbor, hasta una vez sufridos los ataques. Operación Hawaii es el nombre que se le puso al ataque de Pearl Harbor. Se prepararon un total de 6 portaaviones, 480 aeronaves, 360 para llevar a cabo dos oleadas de ataque y un total de 48 para la defensa de los barcos japoneses. Toda la armada del imperio se movió en silencio hasta las cercanías de la bahía de Ohau sin utilizar transmisiones ni comunicaciones por radio. Por otro lado el resto de barcos de la armada japonesa intensificó las transferencias de información por radio para distraer la atención de los centros estadounidenses. El ataque se dividió en dos oleadas, la primera de ellas formada por 183 aeronaves lideradas por el comandante M. Fuchida tenía como objetivos principales los acorazados y los portaaviones que a mitad del siglo XX eran considerados el orgullo de toda armada. La isla Ford y las aeronaves que en ella se encontraban y el aeródromo Wheeler también fueron atacados en esta oleada.

La segunda oleada estaba compuesta por un total de 171 aeronaves, se encargó de rematar lo que la primera oleada no había podido destruir. Los comandantes de la armada imperial propusieron al almirante C. Nagumo al mando de la operación una tercera oleada para dañar todavía más la flota americana. Nagumo se negó debido al tiempo requerido para prepararla y la mejora de las fuerzas antiaéreas americanas que ya se habían puesto en marcha tras la sorpresa del ataque inicial. Esta tercera oleada podría haber causado mayores daños, pues los comandantes abogaban por atacar los depósitos de combustible y los astilleros. El daño infligido por el Imperio de Japón a la armada estadounidense fue principalmente estructural, no se causaron numerosas bajas de soldados y marinos, en total 2.403, pero sí se consiguió el objetivo principal de debilitar enormemente la flota americana. Se hundieron cuatro acorazados y se dañaron otros cuatro.

Por otro lado, tres cruceros, tres destructores un buque escuela y un minador fueron dañados y en algunos casos hundidos. Además de los barcos, la flota de aeronaves americana en el Pacífico también sufrió el ataque, 188 aeronaves resultaron irrecuperables y un total de 159 tuvieron que ser reparados. Las consecuencias del ataque de Japón a Pearl Harbor van más allá de los daños ocasionados en su armada y fuerza aérea. Pearl Harbor supuso la entrada en la segunda guerra mundial de una potencia como Estados Unidos. Hasta la fecha, el país se encontraba dividido sobre la conveniencia o no de la participación americana en el conflicto. Tras el ataque no hubo ninguna duda, todo el país estaba de acuerdo y al día siguiente, el 8 de Diciembre Estados Unidos declara la guerra al Imperio de Japón. Se había despertado al “gigante dormido”. La guerra dió un giro de 180º, pues a partir de ese momento, EEUU comenzó a abastecer enormemente a las tropas aliadas y el envío de refuerzos al frente tanto en el Atlántico como en el Pacífico fue clave para la derrota del Eje Berlín-Roma-Tokyo.

HISTORIA DEL OBELISCO EGIPCIO EN LA PLAZA DE SAN PEDRO

Junto con el Obelisco Esquiliano y Quirinal, el Obelisco de la Plaza de San Pedro del Vaticano, son los tres únicos de Roma que carecen de inscripciones en sus caras, por lo que se desconoce por orden de quien se mandó construirlo o erigirlo. Algunos creen que salió de las canteras de Aswan y que data del reinado de Amenemhat III, mientras que otros se decantan por el Emperador de Roma, Octavio Augusto, quien lo erigió en el Foro Juliano de Alejandría, Egipto. Sobre el año 37 o 40 d.C. es llevado a Roma por el Emperador Calígula, eligiendo para su emplazamiento el Circo de Calígula, posteriormente llamado Circus Gai et Neronis, o Circo del Vaticano, en donde fue dedicado al sol y a los Emperadores Augusto y Tiberio, tal y como reza la inscripción de su pedestal. En 1586, el Papa Sixto V decide trasladarlo y colocarlo frente a la Basílica de San Pedro, Sobre el año 37 o 40 d.C. es llevado a Roma por el Emperador Calígula, eligiendo para su emplazamiento el Circo de Calígula, posteriormente llamado Circus Gai et Neronis, o Circo del Vaticano, en donde fue dedicado al sol y a los Emperadores Augusto y Tiberio, tal y como reza la inscripción de su pedestal.

La ubicación original del obelisco está marcada con una placa cerca de la sacristía en la parte sur de la Basílica de San Pedro, donde permaneció hasta el año 1586 cuando el Papa Sixto V lo movió a su ubicación actual momento en que se añade la cruz superior. En el año 1818, se le añaden los cuatro leones de la base. Durante la Edad Media se creía que la esfera de bronce en la punta del obelisco contenía las cenizas de Julio Cesar. Cuando se cambió la ubicación del obelisco, se cambió el globo de bronce por una cruz y una estrella de bronce de la Familia Chigi. Por poco este obelisco se hace pedazos mientras era cambiado de lugar. Por órdenes del Papa, nadie podía hablar o hacer ruido y cualquiera que lo hiciera sería excomulgado, esto para procurar una concentración y coordinación entre todos los que participaron en la hazaña. Sin embargo, un marinero desobedeció y gritó que las cuerdas necesitaban agua o se quemarían y haría pedazos el obelisco. El Papa perdonó a este personaje por salvar al obelisco y en gratitud se hizo costumbre que las palmas usadas en el domingo de ramos fueran traídas del pueblo original del marinero, Bordighera.

EL PANJANDRUM

Estamos en Inglaterra, finaliza la primavera del año 1943. La Alemania Nazi se encuentra en una dura encrucijada: acaba de perder la batalla de Stalingrado y sus tropas se veían más exhaustas que nunca. El garrafal error de enemistarse con la Unión Soviética la había forzado a enfrentar fuerzas que sencillamente era incapaz de igualar. Pero su poder bélico seguía siendo terrible. A la industria alemana ahora se sumaba el poder de Polonia, Italia y, sobre todo, Francia y Bélgica, una capacidad que no debería subestimarse. Y el ejército alemán seguía siendo un adversario temible, uno que al menos la Gran Bretaña no estaba en condiciones de enfrentar.

Afortunadamente para los británicos, en este momento los Estados Unidos ya habían entrado al conflicto y masivos refuerzos de Occidente comenzaban a llegar a la isla. En vista de la catástrofe que había surgido el ejército alemán comenzaron los planes para un desembarco. Había llegado la hora de liberar a Francia. Pero para ello se necesitaban armas capaces de romper las duras defensas alemanas. Dentro de las propuestas realizadas por los británicos una en particular resalta por su extraña forma. Se trata del PANJANDRUM: una potente máquina que, se esperaba, destruiría rápidamente las defensas alemanas en las playas de Normandía.

El concepto era de una simpleza magnífica. Ruedas de madera cargadas de explosivos se pondrían sobre el océano, donde al encender los cohetes las ruedas comenzarían a marchar hacia su objetivo final: las fortificaciones enemigas. Hay que admitir lo magnífico del planteamiento. Independientes a los comandos humanos, una vez se encendieran los PANJANDRUM serían el equivalente moderno a una fila de elefantes marchando hacia las filas enemigas. Se planteaba que facilitarían muchísimo la entrada de las tropas aliadas a territorio francés. Sin embargo, las cosas terminaron saliendo muy diferente de lo esperado. El PANJANDRUM no tenía ningún tipo de control y las irregularidades en el terreno hacían que los cohetes se soltaran de la máquina, desviando su trayectoria y convirtiéndola en un potencial búmeran lleno de explosivos que podía golpear al mismo ejército aliado. Pese a que el prototipo del PANJANDRUM se mantuvo en secreto por un tiempo bastante largo, su desarrollo involucró pruebas de campo en las que cientos de testigos vieron el fracaso británico.

Esto ha hecho que muchos consideren que el artefacto jamás se pensó como un arma de campaña sino que hizo parte de la OPERACIÓN FORTALEZA, que buscaba convencer a los alemanes que el ataque se ejecutaría por el norte, en las posiciones del Paso de Calais, y no por Normandía. En cualquier caso, el PANJANDRUM sigue siendo una de las curiosidades más notorias de la Segunda Guerra Mundial.

Fuente:

miércoles, 29 de noviembre de 2017

A LA HORA DE DECIDIR TENDRÍAMOS QUE SOPESAR ALGUNOS TEMAS

El plan de extinción del soporte radioeléctrico que existe sobre las bandas de frecuencias de UHF, atribuidas a la radiodifusión de televisión abierta (de interés público), persigue la utópica idea de implementar en ellas servicios diferenciales “de otro tipo”, “de exclusivo interés privado” o “cautivos (indirectos)” de aquellos que las autoridades consideran como “Licenciatarios operadores”, un extraño “escalón superior” que contradice la igualdad ante la ley, garantizada por nuestra Constitución. Dicho plan responde al imparable avance tecnológico que ha sido capaz de subyugar hasta a los propios funcionarios que tienen la delicada tarea de colocar las cosas en su debido lugar, según “mérito, razón, oportunidad o conveniencia”, y todo ello, sin desmedro de los servicios ya existentes o de aquellos que pudieran existir en el futuro, de uno u otro tipo.

Ahora bien, desde hace tiempo existe un peligroso avance sobre las bandas que habían sido destinadas –a título primario (primero en orden e importancia)- para aquellos servicios declarados de “interés público” por todas las leyes antecesoras. A pesar de ello, las frecuencias de la citada Banda de UHF (canales 14 al 69), incluso desobedeciendo al, entonces vigente, Decreto 1151/84 que suspendía la asignación y adjudicación de las mismas, fueron entregadas a servicios de radiocomunicaciones de “otro tipo”: radio taxis, ambulancias, empresariales, y más adelante para sistemas de TV codificada, TDA, telecomunicaciones, y últimamente, hasta a medios extranjeros que ya se encuentran ocupando “nuestro aire” y operando sobre nuestra soberanía espectral, sin retorno posible; pero, nunca para cumplir con la finalidad a la que había sido destinada dicha banda, y desconociendo la previa existencia de infinidad de solicitudes de radiodifusores particulares argentinos con mejores derechos, para la instalación de los verdaderos servicios que debían ocuparla, las que sistemáticamente, fueron rechazadas durante años.

Sumando a la mencionada deuda que el Estado tiene respecto al destino de los servicios básicos (abiertos, directos y gratuitos al público en general), también centramos nuestra mirada sobre lo que podría llamarse un nuevo avasallamiento en perjuicio del interés público y a favor del interés privado, dado que, con la progresiva reducción de la banda de UHF, es una obviedad absoluta inferir que una inmensa cantidad de hogares quedará al margen de ese tipo de comunicación por no poder adecuar o cambiar sus comunes aparatos receptores, debido a los avatares de una economía que no manejan. Al respecto, resulta inevitable señalar que, lamentablemente, nuestro país no se encuentra hoy en las mejores condiciones como para efectuar, en el año 2019, el tan anunciado “apagón analógico”, con el fin de obligar, mediante la quita del servicio básico, la adopción del sistema de televisión digital. Es por demás evidente que muchísimos argentinos no podrán acceder a esa tecnología, con lo cual, quedarían marginados de la formación, de la información, de la cultura y del entretenimiento, cosa, que a todas luces va en sentido contrario de lo tutelado por nuestra Constitución Nacional.

Resulta muy importante advertir que hasta ahora los avances de la tecnología no habían incidido negativamente sobre los espectadores, puesto que, por ejemplo, del blanco y negro se pasó al color sin que nadie haya sufrido la falta del servicio; pero, la actual administración espectral “en fetas” para la televisión digital (TDA estatal y TDT privada), incurre además, en una clara violación de los derechos de independencia de los medios que allí se instalen, ya que en ambos casos, sus emisiones dependerán de los gobiernos de turno (TDA), o de “Licenciatarios Operadores” (TDT), quienes serán los propietarios de las plantas transmisoras, siendo éste el punto más peligroso y, por lo tanto, más cuestionable de la citada propuesta. Por otra parte, el establecimiento de semejante multiplicación de medios de comunicación social provocará, además de la extinción del soporte radioeléctrico, nada más y nada menos que la imposibilidad de costear contenidos de real envergadura. Tanta y tan pobre será la oferta que no servirá para que a los anunciantes deseen invertir en dichos medios, y éstos, no tendrán más remedio que recurrir a los subsidios o a la probable discrecionalidad de los gobiernos de turno. Estos son algunos de los motivos por los cuales no pueden dejarse de lado los servicios abiertos, directos y gratuitos, que se destinan a la recepción del público en general, los que, oportunamente, habían sido, categóricamente, declarados como de “interés Público”.

Edgardo Molo
(Asesor Técnico Legal - Especialista en Radiodifusión)
Periodista