miércoles, 10 de enero de 2018

#Vacaciones en la Selva Misionera - Parte IV - Encuentro con El Pombero y La "Coca" Sarli

LA LITURGIA COMO FUENTE DE VIDA-Segunda Parte

¿Qué significa que debemos dar culto a Dios “en Espíritu y Verdad”? Nos referimos al diálogo de Jesús con la samaritana: Jn 4,23-24 donde viene la expresión “en Espíritu y Verdad”. El contexto en que se desarrolla el relato: se trata de un viejo problema entre los samaritanos y el resto de los judíos. Desde tiempos de Jeroboam se prohibió a los samaritanos ir en peregrinación a Jerusalén (1 Re 12,25-33) y después del exilio de Babilonia no se les permitió participar en la reconstrucción del templo de Jerusalén (Esd. 4,1-3). Era como excluirlos del culto oficial. Este hecho provocó que ellos iniciaran su culto en otro lugar: el monte Garizín. Ante el problema planteado dónde dar culto a Dios, Jesús afirma que los verdaderos adoradores de Dios no le adorarán ya en un lugar concreto (por tanto, ni en Jerusalén ni en el monte Garizín) sino “en Espíritu y Verdad”. ¿Qué significa? Esta expresión ha sido interpretada de diversas formas:

Algunos entienden “en espíritu” en oposición a cuerpo. Por tanto, lo importante es la rectitud interior; Otros lo interpretan desde una perspectiva más psicológica, referido a la intimidad del alma, sería un culto espiritualista; En tiempos más actuales se interpretó este espiritualismo matizándolo con el “en verdad” en sentido subjetivo: culto sincero, auténtico, verdadero, real. Sin embargo, la exégesis bíblica nos pone en la pista de una interpretación teológica más correcta:

- “En espíritu” se refiere al Espíritu Santo. Jesús hace depender la liturgia de la acción del Espíritu. El culto verdadero es suscitado por el Espíritu no por la iniciativa de alguien en privado o por su subjetividad.

- “En verdad” se refiere a Cristo y marca el carácter trinitario de la expresión: debe ser adorado el Padre. Esto es posible por el Espíritu que nos conduce a la Verdad: Jesús, revelación del Padre.

Este texto es importante para interpretar correctamente la liturgia cristiana: adoramos al Padre, por medio de su Hijo Jesucristo, en el Espíritu Santo. Esto es interesante y práctico: siempre que se realiza un acto de culto Cristo es el centro. La liturgia no será el resultado de la satisfacción por lo bien que lo hacemos en las celebraciones sino un auténtico encuentro con Cristo. Es este un criterio de discernimiento para nuestra forma de vivir la liturgia. El culto de la Iglesia tiene como centro a Cristo, claro. En la acción litúrgica, la Iglesia evoca y presencializa la obra salvadora realizada por Dios en Cristo. Un comentarista de la carta a los Hebreos, nos señala la novedad del nuevo culto: La percepción de esta diferencia profunda se mantiene en las expresiones litúrgicas del culto cristiano. No se debe favorecer de ninguna manera el retorno a un culto simplemente ritual, externo, convencional. El culto cristiano no consiste en el cumplimiento exacto de ciertas ceremonias, sino en la transformación de la existencia misma, por medio de la caridad divina.

En el Nuevo Testamento se recurre a términos que señalan la visión de una nueva forma de ver el culto, por ejemplo, la celebración de la Eucaristía jamás se denomina sacrificio sino fracción del pan (Hch 2,42. 46; 20, 7-11; 1 Cor. 10, 16); cena del Señor (1 Cor. 11,20), mesa del Señor (1 Cor 10,21), cáliz de la bendición o cáliz del Señor (1 Cor 10, 16-21). Se ve clara la distancia con el Antiguo Testamento. Otro dato significativo del NT es la terminología cultual utilizada para designar realidades de la comunidad cristiana o de la vida de los fieles. Así los mismos cristianos son considerados elementos constitutivos del templo (piedras vivas) y partes integrantes del sacerdocio (1 Pe 2,5; 1 Cor. 3,10-17; Ef 2,20ss). La liturgia cristiana es la traducción y la expresión externa en formas típicamente culturales de una vida consagrada en su totalidad al servicio de Dios a imitación de la de Jesús, que aceptó fielmente la voluntad del Padre como norma de existencia. Nos puede ayudar a pensar un poco este tema la siguiente reflexión:

“Casi obsesivamente nos preguntamos en nuestros días ¿para qué sirve la fe? ¿Qué añade la fe a una vida humana plenamente vivida? Tales preguntas son el signo de un debilitamiento de la vida de fe. El creyente auténtico no necesita tener una respuesta a estas preguntas para creer. Creer es algo gratuito. Es un don que se acepta libremente, que se recibe gozosamente, por el valor absoluto que en él descubre el creyente. El culto, cuyo parentesco con el juego ha sido resaltado por los liturgistas, expresa muy vivamente esa gratuidad de la fe. Por eso es una actividad esencialmente “desinteresada” y reviste como formas más frecuentes las de la acción de gracias. Es comprensible que el hombre pragmático, funcionalizado... de nuestros días haya perdido sensibilidad para una actividad puramente “inútil”, totalmente gratuita. Pero, por eso, es tanto más necesario para la vida religiosa recobrar el sentido de la celebración si no se quiere que el pragmatismo y el materialismo terminen por hacer imposible el ejercicio de la actitud creyente”.

VLAD TEPES EL VERDADERO DRÁCULA

Por las novelas asociamos a DRÁCULA con un vampiro sádico pero refinado y romántico, que regresa de las tinieblas en busca de cuellos jóvenes que alimenten su eterno deambular por la noche de los tiempos. El Drácula real fue diferente y desde luego nada romántico, aunque sí hubo mucha sangre en su vida. VLAD III, más conocido como VLAD DRACUL o VLAD TEPES ("EL EMPALADOR"), señor feudal de los Cárpatos, fue príncipe de Valaquia, un territorio de la actual Rumanía, que vivió en el siglo XV y aterrorizó a sus súbditos con asesinatos en masa, se cree que liquidó a más de 100.000 personas. Se dice que disfrutaba asistiendo a muertes lentas que incluían torturas, descuartizamientos y sobre todo empalamientos, de donde le viene su siniestro apodo, pero no parece probable que mordiera cuellos. Fue un tirano y un guerrero cruel, pero no un vampiro. Esa cualidad le fue atribuida en las narraciones germánicas y rusas inspiradas en la mitología rumana del vampirismo. Nació el 14 de junio de 1428, era el primogénito del PRÍNCIPE VLAD, apodado DRACUL (DIABLO) por su crueldad y sangre fría, características que heredó su hijo junto con el alias de DRACULEA, que significa HIJO DEL DIABLO. En aquellos tiempos, el territorio rumano estaba acosado por el Imperio Otomano y por los húngaros, y en el interior por nobles que luchaban entre sí con ferocidad. VLAD vivió una infancia traumática, fue entregado por su padre a los turcos, que eran sus aliados en contra de los húngaros, y fue criado por el SULTÁN MURAT II, padre de MEHMET II. Con el apoyo de éstos, VLAD subió al trono de Valaquia en 1448 tras el asesinato de su padre a manos del noble húngaro IANCU DE HUNEDOARA. Una vez en el trono, el joven pronto dio muestras de que no se casaba con nadie y decidió cambiar de bando al estrechar relaciones con IANCU y enfrentarse a los otomanos.

Previamente se ocupó de los enemigos interiores y organizó un festín para los nobles boyardos, que entraron como invitados y acabaron formando parte del banquete: fueron atados, colocados boca abajo y empalados con estacas romas que penetraban más lentamente en su cuerpo para que el suplicio durara más. Algunos tardaron tres días en morir. Después, decidió alzarse contra los turcos y se negó a pagarles el tributo, planteando a MEHMET II una guerra de guerrillas que trajo en jaque al Imperio Otomano. Sin embargo, los turcos acabaron invadiendo Valaquia y VLAD huyó a Hungría para pedir protección, pero el rey lo encarceló. Durante sus doce años de encierro aplacó su sadismo empalando ratones y pájaros. En 1475 fue liberado y regresó al trono de Valaquia, que había sido ocupado por su hermano RADU EL HERMOSO. Su última acción conocida fue la lucha contra los turcos en la batalla de Vaslui junto a las tropas del príncipe ESTEBAN BATHORYEn 1476, murió asesinado en una emboscada, probablemente por sus propios soldados, que entregaron su cabeza a los turcos. El trofeo fue colgado de una estaca en el centro de Estambul. En Rumanía fue venerado como paladín de la cristiandad contra la invasión musulmana, pese a que siempre se le representa con la estrella de ocho puntas, nunca con una cruz. Jamás se supo qué ocurrió con sus restos, supuestamente enterrados en el MONASTERIO DE SNAGOV.

LA ESTRELLA DE BELÉN Y LOS MAGOS

Lucas en su evangelio no habla de magos: la palabra tenía (y tiene) connotaciones negativas. Habla de ángeles, mensajeros de Dios, y de pastores, que en la comarca vigilaban y guardaban por la noche su rebaño, así lo relata Lucas 2,8-14: “En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre". Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!”

Podemos citar algunos ejemplos:

-Salmo 19-2,7
“El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. Allí puso una carpa para el sol, y este, igual que un esposo que sale de su alcoba, se alegra como un atleta al recorrer su camino. El sale de un extremo del cielo, su órbita llega hasta el otro extremo, y no hay nada que escape a su calor”

-Carta a los Hebreos 2-5,6
“¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy? ¿Y de qué ángel dijo: Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo? Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: Que todos los ángeles de Dios lo adoren”. Los ejércitos celestiales son - según los antiguos - las estrellas, ordenadas en gran número en el cielo y trazando sus órbitas, pero también los ángeles que las mueven. Los pastores dieron a conocer lo que les habían dicho de aquel niño (Lc 2,17). Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor. Movido por el Espíritu, Simeón fue al templo. Aunque el misterio de Jesús le desbordara, tuvo conciencia de estar delante del Mesías (2,29-32). Sus padres estaban admirados de lo que se decía de él (2,33; ver 2,19). El salmo 110,3 adquiere un significado especial: “Tú eres príncipe desde tu nacimiento, con esplendor de santidad; yo mismo te engendré como rocío, desde el seno de la aurora”.

Los escribas y los sumos sacerdotes escudriñaron la Biblia y encontraron no menos de cuatrocientos sesenta y seis profecías mesiánicas y más de quinientos cincuenta conclusiones sacadas de las Escrituras. Y hasta le indicaron a Herodes el lugar exacto donde podía encontrar al Salvador, al verdadero Rey de los judíos. Sin embargo, ninguno se puso en movimiento. Los Magos, en cambio, nos dejaron el ejemplo de quien está en actitud de búsqueda ante Dios.

En nuestra vida suelen suceder hechos cargados de sentido que reclaman nuestra atención. Ciertamente, si uno no se pone a investigar, a ver qué quiere decirnos Dios, vive más tranquilo, no se cuestiona, no se hace problemas. Pero no avanza, se mueve en un horizonte estrecho, mezquino, sin dimensiones, y se priva de lo que le ofrece su capacidad para progresar. Los Magos estaban a la espera. Aguardaban. Y cuando apareció algo en su cielo, comprendieron que era el signo. No dudaron. No se dejaron enredar con falsas hipótesis. Iniciaron una larga caminata por el deseo de cumplir la voluntad de Dios, y siguieron adelante pese a todos los sacrificios que tal decisión implicaba. En la vida hay que seguir una estrella. Un ideal. Un proyecto de vida. Un modelo de santidad. Esa es la estrella que brilla para nosotros en nuestro cielo azul. Y hay que seguirla a pesar de todos los sacrificios que impone.

Jesús nos espera al final…

GAMIGÍN UN DEMONIO EN EL PURGATORIO

Por alguna oscura negociación que ningún grimorio o libro prohibido revela, GAMIGÍN es el único demonio que tiene libre acceso al Purgatorio. Esta licencia demoníaca para moverse libremente fuera del infierno no es novedosa, aunque solo puede acceder al Purgatorio. Otros demonios poseen órbitas de acción menos extraordinarias, aunque igualmente asombrosas.

Ahora bien, se ignora si GAMIGÍN de hecho trabaja en el Purgatorio para captar indecisos y llevarlos al infierno; o si su filosofía del desgano y la apatía lo convierte en un insólito apologista de las virtudes celestiales. Otra característica poco heterodoxa de este demonio es que jamás deja de acudir a la convocatoria de sus fieles. En realidad, GAMIGÍN nunca deja de complacer los pedidos que se le hacen.

Paradójicamente, este régimen de aceptación incluye también a los exorcistas, quienes saben que sólo basta pedírselo gentilmente para que este demonio abandone sin demora el cuerpo del poseso. Este exceso de camaradería convirtió a GAMIGÍN en escolta de las almas del Purgatorio, a quienes acompaña bajo la forma de un caballo imposible.

LUIS XVII EL MISTERIO DEL REY NIÑO

No se puede decir que Luis XVII, el delfín de Francia, haya gozado de una apacible vida palaciega. En agosto de 1792 fue tomado prisionero por las fuerzas revolucionarias republicanas, junto con su hermana María Teresa y con sus padres, el rey Luis XVI y la reina María Antonieta. Entonces Luis XVII tenía apenas siete años. El 18 de enero de 1793, Luis XVI, fue condenado a muerte por alta traición, sentencia que se cumplió tres días después. En octubre de ese mismo año, igual suerte iba a correr María Antonieta. Luis XVII, fue a parar a una celda de la torre del Templo; su hermana a otra. Un testimonio de la época, deja en claro cómo pasaba las horas el delfín: El niño rey vive en el medio de la basura, con las ropas hechas jirones, e invadido por los parásitos, está muy flaco.

Dos años más tarde, el 9 de junio de 1795, se anuncia la muerte oficial de Luis XVII. El infortunado niño fue de inmediato sepultado en la fosa común del cementerio de Santa Margarita de París. Eso, al menos, es lo que dice la historia oficial. No bien se anunció la muerte de Luis XVII, cuatro cirujanos le practicaron la autopsia y certificaron que el cuerpo pertenecía al niño. A lo largo de 20 años se aceptó ese diagnostico, pero cuando en 1814, Luis XVIII, hermano del monarca decapitado, asumió el trono de Francia, otra vez se volvió a hablar del joven príncipe muerto en la torre del Templo. Circulaba el rumor de que Luis XVII, había sido rescatado de la cárcel por Simón, su carcelero. El rey Luis XVIII, ordenó buscar el cuerpo de su sobrino. Se realizó una segunda autopsia que coincidió con la llevada a cabo en 1795.

Sin embargo, se continuaba insistiendo en que los despojos que estaban en el interior de ése féretro no eran los del joven príncipe. Por entonces, no cesaban de presentarse los franceses trasnochados, que aseguraban ser el rey sin corona. Pero de todos los presentados, sólo Karl Naundorff, un relojero que vivía en Alemania, ofreció tres pruebas inquietantes: la letra era casi igual, recordaba a la perfección los años de su infancia palaciega y los sobrevivientes del palacio de Versailles, aseguraron que se parecía muchísimo al príncipe. Karl Naundorff murió en Holanda, en el año 1845. Un año después de ésa muerte, se realizó una nueva autopsia al cadáver del niño. Los resultados, volvieron a coincidir. Por ese entonces, aparecía otro nombre y otro personaje, Pierre Benoit, llegó al puerto de Buenos Aires, el 1 de julio de 1818; este joven francés no aparentaba más de 30 años, hablaba varios idiomas, jamás habló de su pasado pero parecía un encumbrado miembro de la nobleza europea, vivió en un caserón de la calle Bolívar 793, que fue derribado hace casi 20 años, cuando se decidió ensanchar la Avenida Independencia.

En principio, su notable parecido físico y su letra, y además era un artista, un pintor que dejó numerosos cuadros; que curiosamente sólo cinco de ellos reflejan figuras humanas, todos miembros de la familia real francesa. Recién en 1894 aparecieron las primeras dudas científicas, un grupo de antropólogos y luego confirmado por un grupo de médicos, entre ellos el Dr. Edmond Locard en 1951, comparó los cabellos del cadáver con los del príncipe y llegaron a la conclusión de que se trata del cadáver de un muchacho de más de 15 años de edad y casi un metro y medio de estatura. Al morir, Luis XVII, recién había cumplido los 10 años, y no media más de un metro de altura. ¿Cuál habrá sido el destino final del delfín francés? ¿La oscura fosa común en el cementerio de Santa Margarita? ¿Una relojería en un pueblito de Alemania o la búsqueda desesperada de un puerto en la lejana Sudamérica?... Los interrogantes aún siguen sin respuestas.

LA BATALLA DE KURSK

La BATALLA DE KURSK, que marcó el comienzo del decisivo contraataque soviético contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. La BATALLA DE KURSK, u OPERACIÓN CIUDADELA para los nazis, duró 50 días y noches, del 5 de julio al 23 de agosto de 1943. Fue el mayor enfrentamiento entre carros de combate en la historia de la humanidad: en él participaron 6.000 tanques en total acompañados por 4.000 aviones. El combate, muy conocido en Rusia, muchas veces se olvida injustamente fuera de sus fronteras, donde se suele recordar principalmente las contiendas por Moscú o Stalingrado. Sin embargo, la BATALLA DE KURSK no fue menos importante en el desarrollo de la Guerra. Por primera vez, los nazis tropezaron con una resistencia implacable de los soviéticos. De hecho, troncó definitivamente la ofensiva nazi en el Frente Oriental. Sin embargo, la BATALLA DE KURSK no fue tan solo un éxito estratégico del comando soviético. También fue una victoria psicológica.

Los documentos históricos muestran que a partir de entonces, los soldados alemanes empezaron a dudar de que Alemania ganaría la guerra. Al preparar la OPERACIÓN CIUDADELA, los nazis, que en 1941 frustraron la defensa soviética y alcanzaron SMOLENSK, situado a más de 500 kilómetros de la frontera en menos de un mes, estaban tan seguros de su triunfo que ni siquiera intentaron ocultar sus preparativos. Los servicios de inteligencia soviéticos consiguieron obtener valiosa información, incluidos el lugar y la hora del inicio de la ofensiva. Los combates fueron muy duros: los participantes los recordaban como "un infierno" y aseguraban que fueron unos de los peores de toda la guerra. Las tropas soviéticas sufrieron más bajas que los alemanes —70.000 muertos y 110.000 heridos, mientras que los nazis tuvieron 56.000 muertos— porque en la primera fase la ofensiva alemana avanzaba por tramos estrechos concentrando en ellos todas sus fuerzas y maquinaria. Además la aviación soviética no consiguió imponerse desde el principio en el cielo para proteger a sus soldados de los bombardeos masivos.

Al menos en los últimos tiempos, la Segunda Guerra Mundial suele conjurar imágenes del desembarco en Normandía y el avance de los aliados occidentales; de los aviones japoneses atacando Pearl Harbor; de los cazas británicos y alemanes peleando en los cielos de Inglaterra; y, claro, de los campos de exterminio del régimen nazi en Polonia. Pero por cantidad de tropas involucradas, por alcance territorial, por muertos y heridos y por pura destrucción, muchos expertos afirman que el rostro de la Segunda Guerra Mundial se acerca más al de las estepas de Rusia y de los combates entre la WEHRMACHT alemana y el EJÉRCITO ROJO DE LA UNIÓN SOVIÉTICA, donde se produjeron el 75% de los casi 50 millones de muertos que se calculan en toda la guerra entre militares y civiles. El 5 de julio Hitler dio la esperada orden, pero al mismo tiempo que los alemanes comenzaban el bombardeo preparatorio con sus 1000 cañones, los rusos sorprendieron a los alemanes que quedaron atolondrados por el sorpresivo bombardeo recíproco de sus líneas, justo antes de comenzar el ataque.

Lo que debía convertirse en una victoria rápida y fulgurante se empantanó desde el comienzo y a los 2 días del inicio de la operación las fuerzas alemanas apenas habían penetrado 11 kilómetros dentro de la protuberancia. El 13 de julio, la más grande batalla de tanques de la historia con la participación de 1500 tanques. Los PANZERS se enfrentaban a los T-34 RUSOS y LEE ESTADOUNIDENSES en un combate apocalíptico bajo el inclemente sol del verano en la estepa rusa cuya temperatura sobrepasaba los 45°C. Los tanques se enfrentaban a corta distancia causando bajas enormes en ambos bandos. Los alemanes llamaron a este episodio la BATALLA TODESRITT o CABALGATA DE LA MUERTELas pérdidas en ambos bandos fueron enormes y Hitler decidió que estando la situación en Italia como estaba, era mejor mover 16 divisiones al sur, pero ya para el 10 de julio había caído Sicilia y la defección de Italia era inminente. El 25 de julio fue cancelada la OPERACIÓN ZITADELLE y los refuerzos comenzaron a marchar para reemplazar a las fuerzas italianas. Por su parte los rusos habían iniciado la ofensiva que culminaría el 18 de agosto en el norte, al replegarse los alemanes a la Línea Hagen y en el sur el 23 de agosto, con la ocupación desde la ciudad de Jarkov hasta el río Psiol. Alemania perdió 100 mil hombres, 1000 tanques y 1000 aviones. Además, Franco retiraba a la División Azul del Frente del Este para permanecer manifiestamente neutral por el resto de la guerra. También despidió a los agentes alemanes de España, pero manteniendo las relaciones y el intercambio de suministros. A partir de entonces, las fuerzas alemanas no serían capaces de montar una nueva ofensiva en el Frente del Este.

Cuando la batalla finalmente terminó el 23 de agosto de 1943, una ofensiva alemana había sido frenada por los rusos por primera vez en verano y sin la ayuda de la nieve, el Ejército rojo había recuperado un vasto territorio, incluyendo la ciudad ucraniana de KHARKOV, y tenía ahora una iniciativa que no volvería a perder hasta destruir por completo al Tercer Reich en las calles de Berlín en abril de 1945. Durante la defensa y el contraataque la Unión Soviética perdió unos 860.000 de sus soldados, entre muertos, heridos y capturados, uno 6.000 tanques y casi 2.000 aviones, según últimos datos recientemente investigados por diferentes historiadores. Mientras que la Alemania nazi tuvo pérdidas de casi 300.000 tropas en todo concepto, además de unos 2.000 blindados y cerca de 1.000 aviones. La ofensiva sobre KURSK, se concibió como una apuesta, con la vana esperanza de obtener una decisiva victoria en el Este, antes que los angloamericanos desembarcaran en Europa. Para el mando alemán, la situación después de KURSK fue casi peor que cuando la estabilización del frente en la primavera de 1943, después de Stalingrado y el Cáucaso. Casi todas las reservas se habían colocado en el sector de KURSK. Un gran número de elementos blindados y motorizados habían sido gravemente mermados o aniquilados y las bajas entre la infantería prácticamente irremplazables. Para el Ejército Rojo, el coste humano, fue elevadísimo, sin embargo a pesar de las pérdidas humanas, llegó a aumentar sus fuerzas totales en 6.500.000 hombres, contando otros 500.000 en reserva. El hecho de que los soviéticos fueran los dueños y señores en la ofensiva. La BATALLA DE KURSK, demostró que los rusos podían enfrentarse a los mejores mandos y unidades del enemigo en su propio terreno, detenerlas en su marcha y hacerlas retroceder más allá de las posiciones originales anteriores a ese épico combate.

miércoles, 3 de enero de 2018

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

La contemplación del misterio del nacimiento del Salvador ha impulsado al pueblo cristiano no sólo a dirigirse a la Virgen santísima como a la Madre de Jesús, sino también a reconocerla como Madre de Dios. Esa verdad fue profundizada y percibida, ya desde los primeros siglos de la era cristiana, como parte integrante del patrimonio de la fe de la Iglesia, hasta el punto de que fue proclamada solemnemente en el año 431 por el concilio de Éfeso. En la primera comunidad cristiana, mientras crece entre los discípulos la conciencia de que Jesús es el Hijo de Dios, resulta cada vez más claro que María es la THEOTOKOS, la Madre de Dios. Se trata de un título que no aparece explícitamente en los textos evangélicos, aunque en ellos se habla de la "Madre de Jesús" y se afirma que él es Dios (Jn 20, 28, cf. 5, 18; 10, 30. 33). Por lo demás, presentan a María como Madre del Emmanuel, que significa Dios con nosotros (cf. Mt 1, 22, ­23).

Ya en el siglo III, como se deduce de un antiguo testimonio escrito, los cristianos de Egipto se dirigían a María con esta oración: "Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita". En este antiguo testimonio aparece por primera vez de forma explícita la expresión THEOTOKOS"Madre de Dios". En la mitología pagana a menudo alguna diosa era presentada como madre de algún dios. Por ejemplo, Zeus, dios supremo, tenía por madre a la diosa Rea. Ese contexto facilitó, tal vez, en los cristianos el uso del título THEOTOKOS"Madre de Dios", para la madre de Jesús. Con todo, conviene notar que este título no existía, sino que fue creado por los cristianos para expresar una fe que no tenía nada que ver con la mitología pagana, la fe en la concepción virginal, en el seno de María, de Aquel que era desde siempre el Verbo eterno de Dios.

En el siglo IV, el término THEOTOKOS ya se usa con frecuencia tanto en Oriente como en Occidente. La piedad y la teología se refieren cada vez más a menudo a ese término, que ya había entrado a formar parte del patrimonio de fe de la Iglesia. Por ello se comprende el gran movimiento de protesta que surgió en el siglo V cuando Nestorio puso en duda la legitimidad del título "Madre de Dios". En efecto, al pretender considerar a María sólo como madre del hombre Jesús, sostenía que sólo era correcta doctrinalmente la expresión "Madre de Cristo". Lo que indujo a Nestorio a ese error fue la dificultad que sentía para admitir la unidad de la persona de Cristo y su interpretación errónea de la distinción entre las dos naturalezas ―divina y humana― presentes en él. El concilio de Éfeso, en el año 431, condenó sus tesis y, al afirmar la subsistencia de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única persona del Hijo, proclamó a María Madre de Dios.

Las dificultades y las objeciones planteadas por Nestorio nos brindan la ocasión de hacer algunas reflexiones útiles para comprender e interpretar correctamente ese título. La expresión THEOTOKOS, que literalmente significa "la que ha engendrado a Dios", a primera vista puede resultar sorprendente, pues suscita la pregunta: ¿cómo es posible que una criatura humana engendre a Dios? La respuesta de la fe de la Iglesia es clara: la maternidad divina de María se refiere solo a la generación humana del Hijo de Dios y no a su generación divina. El Hijo de Dios fue engendrado desde siempre por Dios Padre y es consustancial con él. Evidentemente, en esa generación eterna María no intervino para nada. Pero el Hijo de Dios, hace dos mil años, tomó nuestra naturaleza humana y entonces María lo concibió y lo dio a luz.

Así, al proclamar a María "Madre de Dios", la Iglesia desea afirmar que ella es la "Madre del Verbo encarnado, que es Dios". Su maternidad, por tanto, no atañe a toda la Trinidad, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana. La maternidad es una relación entre persona y persona: una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino de la persona que engendra. Por ello, María, al haber engendrado según la naturaleza humana a la persona de Jesús, que es persona divina, es Madre de Dios. Cuando proclama a María "Madre de Dios", la Iglesia profesa con una única expresión su fe en el Hijo y en la Madre. Esta unión aparece ya en el concilio de Éfeso; con la definición de la maternidad divina de María los padres querían poner de relieve su fe en la divinidad de Cristo. A pesar de las objeciones, antiguas y recientes, sobre la oportunidad de reconocer a María ese título, los cristianos de todos los tiempos, interpretando correctamente el significado de esa maternidad, la han convertido en expresión privilegiada de su fe en la divinidad de Cristo y de su amor a la Virgen.

En la THEOTOKOS la Iglesia, por una parte, encuentra la garantía de la realidad de la Encarnación, porque, como afirma san Agustín, "si la Madre fuera ficticia, sería ficticia también la carne (...) y serían ficticias también las cicatrices de la resurrección". Y, por otra, contempla con asombro y celebra con veneración la inmensa grandeza que confirió a María Aquel que quiso ser hijo suyo. La expresión "Madre de Dios" nos dirige al Verbo de Dios, que en la Encarnación asumió la humildad de la condición humana para elevar al hombre a la filiación divina. Pero ese título, a la luz de la sublime dignidad concedida a la Virgen de Nazaret, proclama también la nobleza de la mujer y su altísima vocación. En efecto, Dios trata a María como persona libre y responsable y no realiza la encarnación de su Hijo sino después de haber obtenido su consentimiento. Siguiendo el ejemplo de los antiguos cristianos de Egipto, los fieles se encomiendan a Aquella que, siendo Madre de Dios, puede obtener de su Hijo divino las gracias de la liberación de los peligros y de la salvación.

LOS MAGOS ¿SIGUIERON LA ESTRELLA?

No es un cuento de Navidad, sino una profunda experiencia. Ciertamente, ante el relato de los magos (Mt 2,2-11) surgen diversos interrogantes: ¿es pura leyenda?, ¿es sólo un símbolo, según el cual Jesús sería la estrella de Jacob?, ¿estamos ante un signo, es decir, ante algo que realmente aconteció y que resulta significativo? Del fenómeno de la estrella se dan diversas interpretaciones: un cometa, una nueva estrella, un astro milagroso, una conjunción triple. Por diversos motivos, esta última merece especial atención. El astrónomo J. Kepler hizo esta hipótesis en 1606: una conjunción triple, que se repitió tres veces, extraordinariamente rara, de los planetas Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. En el año 7 a.C. ocurrió el mismo fenómeno y fue particularmente luminoso. La conjunción apareció el 12 de abril y se repitió tres veces, con puntos de culminación el 29 de mayo, el 3 de octubre y el 4 de diciembre. El fenómeno pudo coincidir con las principales fiestas judías, las tres fiestas de peregrinación a Jerusalén (pascua y Pentecostés en abril y mayo, fiesta de las tiendas en septiembre-octubre): “Tres veces al año, todos los varones se presentarán delante del Señor, tu Dios, en el lugar elegido por él: en la fiesta de los Ázimos, en la fiesta de las Semanas y en la fiesta de las Chozas. Nadie se presentará delante del Señor con las manos vacías. Cada uno dará lo que pueda, conforme a la bendición que el Señor, tu Dios, te haya otorgado”. (Dt 16,16-17). En los Hechos de los Apóstoles (2,1-11) nos encontramos con una fiesta de peregrinación, la de Pentecostés. El viaje podía durar mes y medio en aquella época, siguiendo las rutas comerciales, la del Eúfrates o la del desierto.

Es de suponer que los magos (sabios, astrónomos) fueran, como el profeta Daniel (Dn 4,6), judíos de la diáspora, no gentiles. Sólo unos creyentes judíos podrían percibir la señal que les ponía camino de Jerusalén. Para los demás no dejaba de ser un fenómeno más. Los magos percibieron en su trabajo una señal, una señal dada en lo alto del cielo: Los cielos cantan la gloria de Dios (Sal 19,2). Una tablilla en caracteres cuneiformes, que fue dada a conocer en el año 1925 y que se encuentra en el museo estatal de Berlín, revela que la conjunción fue observada en la escuela de astronomía de Sippar, antigua ciudad de Babilonia. En tiempo de Jesús había en Mesopotamia una importante colonia judía. Los magos llegan preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle. La actitud de adoración, que con razón puede considerarse aquí prematura, sólo se entiende después, a la luz de la Pascua. En los magos sería, más bien, un gesto de reconocimiento y de respeto, como dice Isaías 60,1-6: “¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora. Mira a tú alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor”.

La pregunta de los magos sobresaltó a Herodes, el rey extranjero (y usurpador) puesto por los romanos. Ciertamente, ese nacimiento no había sido en su casa, sino en otra parte. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Mesías. Ellos le dijeron: En Belén de Judá, porque así está escrito por medio del profeta Miqueas 5,1: “Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial”. Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: “Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. "En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel". Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”. (Mt 2,4-8) Los magos van de señal en señal y preguntando. Acogen las señales y, también, la información que, por diversos caminos, les llega. Eso sí, con discernimiento. Van camino a Belén y aparece de nuevo la señal: Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría (Mt 2,10). Como Belén está al sur de Jerusalén (8 km), la nueva conjunción se encuentra delante y encima de ellos. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego los cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, volvieron a su país por otro camino (2,11-12).

A finales del siglo I, el historiador judío Josefo habla de un movimiento mesiánico muy vivo el año 6 a.C., indicando que Herodes castigaba con medidas drásticas a todos aquellos que expresaban su esperanza en la liberación del pueblo judío de la dominación romana. Habla también del rumor popular de que Dios había decidido acabar con el dominio de Herodes, pues una señal divina había anunciado la venida de un caudillo nacional judío. El escritor pagano Macrobio, hacia el 400 d.C., recoge una alusión de Augusto a su contemporáneo Herodes, que había ordenado matar a todos los niños de dos años para abajo. El sabio judío Maimónides escribió hacia el año 1170 d.C. que los judíos tenían el convencimiento de que el Mesías surgiría cuando se produjera una conjunción de los planetas Saturno y Júpiter en el signo de Piscis. Simeón, jefe del gran levantamiento judío contra la dominación romana en los años 132-135 de nuestra era, fue llamado bar kochba (hijo de la estrella), en referencia al pasaje: Avanza la estrella de Jacob, como se relata en Números 24,17: “Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, un cetro surge de Israel: golpea las sienes de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set”.

LA COLINA DE LAS CRUCES

El mundo está lleno de lugares insólitos, bien porque la naturaleza se pone estupenda o bien porque el ser humano hace cosas peculiares. Vamos a hablar de una curiosa colina que se encuentra en Lituania y que, según los últimos cálculos realizados, contiene unas 100.000 cruces de todos los tamaños y diseños. En un ataque de inspiración, quienes bautizaron a la colina la llamaron «La Colina de las Cruces». Aunque pueda parecer algo extraño, la costumbre de colocar cruces en este lugar tiene una larga tradición y su visión desde lo lejos realmente resulta sorprendente para todos aquellos que la visitan.

«La Colina de las Cruces» se encuentra a unos 11 km de la ciudad de Šiauliai, que es una de las más antiguas de Lituania —se fundó en 1236— y la cuarta mayor del país. La mayoría de las personas que visitan la ciudad lo hacen solamente para acercarse hasta «La Colina de las Cruces», ya que en ella no existen demasiados atractivos turísticos por culpa de la destrucción que provocaron las guerras a lo largo de los siglos. Se cuenta que, durante la Edad Media, los caballeros cruzados del Báltico —livonios y teutones— intentaron conquistar la región, en la que había una fortaleza. Cuando lo lograron, en el siglo XIV, las crónicas indican que se comenzaron a colocar cruces en la colina fortificada, algo que con el tiempo se convertiría en un símbolo lituano contra la opresión de invasores extranjeros.

Lituania se rebeló contra la ocupación rusa en dos ocasiones durante el siglo XIX: en 1831 y 1863. Sin embargo, en ninguna de las dos tuvieron el éxito esperado. Muchos de los rebeldes murieron y algunos de sus cuerpos jamás pudieron ser recuperados por las familias de la ciudad de Šiauliai. Por este motivo, el único homenaje que les pudieron dar fue colocar unas simbólicas cruces alrededor del antiguo fuerte de la colina. De esta forma, «La Colina de las Cruces» como símbolo de la resistencia de los lituanos fue ganando cada vez más fuerza y sentido, y muchos realizaban peregrinaciones hasta el lugar. Pasó el tiempo, y durante la ocupación soviética, los rusos intentaron borrar este símbolo de la identidad lituana. En el año 1961 quemaron y achatarraron todas las cruces que se habían colocado hasta el momento.

Sin embargo, los lituanos continuaban colocando cruces y, aunque en 1973 los rusos volvieron a destruirlas, la colina seguía siendo un destino de peregrinaje de muchos lituanos que, poco a poco, iban colocando nuevas cruces. En 1975, los rusos realizarían el último intento de aniquilar el lugar, pero una vez más resultó en vano. Se cree que hacia 1990, un año antes de la salida de Lituania de la URSS, había en «La Colina de las Cruces» unas 50.000. En 1993, el antiguo Papa Juan Pablo II visitó el lugar y lo santificó. Aunque se desconoce el número de exacto de cruces que puede haber en la actualidad, se sabe que supera las 100.000.

LA LITURGIA COMO FUENTE DE VIDA- Primera Parte

La sagrada liturgia no agota toda la acción de la Iglesia, debe ser precedida por la evangelización, la fe y la conversión; sólo así puede dar sus frutos en la vida de los fieles: la Vida nueva según el Espíritu, el compromiso en la misión de la Iglesia y el servicio de su unidad. La implicación entre liturgia y vida ha dado mucho que hablar. Que si la vida va por un lado y los ritos van por otro, que si no somos consecuentes… El AT nos revela cómo Dios no olvida al hombre y éste recibe y actúa según la alianza entre ambos. La vida no es un ámbito extraño para Dios. La iniciativa de Dios ha de tener una respuesta en el pueblo: la aceptación y el compromiso con la Ley santa que Yahvé le propone. Israel es así el pueblo de Dios para servicio del mismo Dios. En este contexto Dios no se contenta con un culto exterior o con una adoración fuera de la vida:

"Ahora Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que respetes al Señor tu Dios; que sigas sus caminos y lo ames; que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma; que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien" (Dt 10,12-13). Esta forma de entender el culto está en la conciencia del pueblo, pero Israel lo va a olvidar y va caer en la “ritualización” de su relación con Yahvé. Entonces los profetas, hombres de fe en el Dios de la alianza, sacudirán la conciencia del pueblo y le recordarán que, sin misericordia, justicia y amor, todos los actos culturales son vanos y no tienen ningún valor para Yahvé (Is. 1,11-16; Jer. 7,1-11: Am. 5,21-25). Fue dura esta crítica profética que también es llamada de atención a nuestra vida. El hombre nuevo del que habla Jesús en el evangelio es un hombre en el que tiene primacía la interioridad. Su vida está orientada y dirigida por el Espíritu (Jn 4,14; Mc 1,18). Para Jesús el culto tiene como fuente la misma interioridad. Por eso, Jesús entra en la corriente profética que critica el culto compatible con la injusticia y otros intereses ajenos (Mc 11,15-17) y propone lo que de verdad agrada a Dios: la ofrenda sin odio (Mt 5,23) el amor verdadero a Dios y al prójimo (Mc 12,33); la purificación que nace del corazón (Mc 7,21-23).

Jesús no es un reformador del culto: anuncia el fin del templo como espacio cultual por excelencia (Jn 2,19) y el del mismo culto (Jn 4,21). Con Jesús se inaugura una nueva era donde el templo será su cuerpo glorificado (Jn 2,21) y el culto el de la propia existencia realizada según el modelo dejado en su vida (Jn 4,22-24). El mismo Jesús personifica y ejemplifica el culto que quiere que den los suyos al Padre. La comunidad cristiana así lo va a entender. En la reflexión que desde la fe hace la comunidad interpreta la vida de Jesús desde la figura del Siervo de Yahvé, que ofrece su vida como sacrificio (Mc 10,45; Lc 22,37; cf. Is 53,10). En este sentido, la reflexión de la carta a los Hebreos es significativa. Jesús entra en el mundo en actitud sacrificial, se va a ofrecer a sí mismo entregando la vida en obediencia hasta la muerte (Hbr. 9,14; 10,4-10). Con la muerte de Jesús acaba el tiempo del antiguo sacrificio ritual que se ofrece en el templo y se abre la nueva etapa en la que el culto no consistirá ya en el sacrificio de las cosas sino en el sacrificio de la propia vida consumada en la fidelidad y en el amor. El culto agradable al Padre será, pues, cumplir la voluntad del Padre. De momento vale para acentuar un poco la novedad que supone la persona de Cristo para nosotros. (Más adelante seguiremos explicando esto porque puede dar la sensación de que si esto es así para nada valen los ritos y símbolos litúrgicos).

miércoles, 27 de diciembre de 2017

LA GESTIÓN AMBIENTAL 2017

La Gestión Ambiental en este año 2017 ha sido positiva y enormemente valiosa, por un hecho que queremos destacar. Ha sido un tema recurrente en medios de comunicación colectiva, redes sociales, conversaciones en cafetines, en gacetillas de los periódicos más destacados y desde los medios regionales en muchos sitios de la geografía hispano hablante.La generación de propuestas, convenciones, conversatorios, documentales, la reunión de miles de entusiastas por la defensa del agua, de los animales y de las plantas. La lucha contra el aborto. La manifestación abierta y valiente por parte de la Iglesia Católica como institución, en defensa de la vida y en contra del aborto.

La promulgación de leyes de protección de áreas con vocación forestal, destinados a ser parques urbanos, zonas de protección, parques nacionales, áreas de conservación,  etcétera; nos deja muy claro que hay una buena parte de la humanidad que hace conciencia en cambiar de ruta nuestro tránsito en este enclave socio-cultural en el que nos encontramos. Es claro ver como cada día, muchos grupos específicos, aúnan esfuerzos y recursos para afrontar las diferentes aristas con las que nos estamos enfrentando. Hay que ser claros que en este año hemos aprendido en esta sección ecológica, los problemas que ha generado en el clima la guerra, sus terribles consecuencias y la huella negativa que ha quedado en la faz de la tierra.

Hemos visto cómo y de qué forma, se plantean los problemas y las soluciones concretas para ayudar a mitigar el daño causado en este planeta. El compromiso firme de políticos, sociedad civil, religiosos, deportistas y varias organizaciones por cambiar de rumbo.Aprendimos que cada individuo en los ecosistemas, juega un papel importantísimo en el devenir de la existencia de las comunidades bióticas. No conocemos aún la cantidad enorme de seres vivos con los que convivimos. Sabemos muy poco acerca de los animales y plantas. ¿Cómo sobreviven, cómo interactúan, qué hacen? Estamos aprendiendo cada día, el valor de los minerales, su uso, explotación, transformación y aprovechamiento. Cada día nos acercamos más a la meta de producir en  armonía con el medioambiente.

La gestión ambiental es a no dudarlo, la hoja de ruta que debemos seguir, porque es también el camino que nos puede llevar al desarrollo del género humano, de todo lo vivo y del planeta mismo.
La gestión ambiental, nos acercó a este maravilloso proyecto que es El Alfa y La Omega.
La gestión ambiental nos ha permitido entrar en contacto con miles de oyentes de habla hispana en nuestro continente y en todo aquel rincón del mundo en que se encuentre un hispano hablante.

Este maravilloso año, nos ha resultado de bendición y desarrollo profesional. Manifestamos pública y abiertamente, nuestro agradecimiento eterno a la organización Anunciar Contenidos, Grupo Multimedio de Comunicación, por abrirnos la puerta para compartir con nuestro gran público este mensaje por la defensa de los seres vivos. A la vez, elevamos nuestra oración al cielo, para que el Señor Padre Nuestro bendiga y conserve durante muchos años a nuestro presidente Alfredo Musante, extensivo también a don Carlos Guzmán y todo el equipo profesional de Anunciar Grupo Multimedio de Comunicación.

Qué el Dios Niño que nos ha nacido en Belén de Judá, les llene de alegría, felicidad, progreso y mucha salud.

Este es un mensaje de su amigo, desde Costa Rica: Jorge Francisco Muñoz Somarribas.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN EL ANTIGUO IMPERIO ROMANO

Roma es la primera cultura en que la información transmitida era importante para el poder. Los antecedentes de la prensa escrita se remontan a la antigua Roma, donde la primera publicación periódica conocida fue, el “ACTA DIURNA POPULI ROMANI”, una hoja de noticias en formato cartel, que, por orden de Julio César, entonces, cónsul, se publicaba diariamente y se colocaba en distintos lugares de acceso público del Foro, bajo el cuidado de los legionarios. Hay registros de actas de noticias aparecidas alrededor del 131 a.C. pero no fue hasta el año 59 a.C. que este boletín informativo con los acontecimientos oficiales se empezara a redactar de forma periódica.

Inicialmente, el “ACTA DIURNA POPULI ROMANI” publicaba resultados legales y edictos, pero posteriormente no solo informaba sobre edictos, sino también noticias de sociedad como bodas, nacimientos, muertes legales, sucesos y rumores de interés popular. También aparecían algunos avisos publicitarios, como, por ejemplo, ventas de grandes lotes de esclavos. En sus principios solo se publicaban en Roma, pero después, los particulares realizaron copias manuscritas en papiro, pero también fueron copiadas en serie, todo o parte de estas actas, hasta el punto que se genera un cierto volumen de negocio con el reparto de estas copias por todas las provincias, extendiéndose así por todo el Imperio. Estas copias eran vendidas en establecimientos públicos, aparte de ser colocada en tablones por todas las ciudades.

Uno de los grandes instigadores de estas copias fue Cicerón. Consciente del valor de la información como instrumento de poder, Cicerón se rodeó de buenos informantes que le mantuvieran al tanto de lo más importante cuando él no estaba en la ciudad imperial. El éxito del “ACTA DIURNA POPULI ROMANI” era importante y la información que aparecía, era controlada por el poder, adaptando las noticias a los intereses políticos de sus editores, convirtiéndose así en un gran medio propagandístico del mismo poder. Bajo el mandato de Julio César también se hizo público el “ACTA SENATUS”, un boletín privado donde se recogía la información realizada por el Senado. De este modo las noticias podían ser revisadas por un público en general. Existieron también otra clase de pregoneros, como los “STRILLONI” que comunicaban información y publicidad comercial y los “SUBROSTANI” que vendían la información que poseían, como lo hacen las agencias de noticias actuales. Otras publicaciones romanas eran los “ANNALES MAXIMI”, donde se recogía lo más importante que había ocurrido durante el año: actos de poder, batallas ganadas, conquistas, logros.

Después apareció el “ACTA PÚBLICA”, que trataba sobre logros comerciales, nuevas legislaciones… muy parecido a los “ANNALES MAXIMI” pero cambiando de periodicidad. A pesar de todas las publicaciones aparecidas, en Roma, no existía la libertad de información, debido a que el poder controlaba todos los medios de comunicación. De los grandes nombres que nos ha dejado Roma como por ejemplo, Virgilio, Horacio… la gran mayoría de ellos trabajaba para el poder y los disidentes, como por ejemplo, Ovidio que puso en cuestión el poder imperial, eran castigados. Algunos libros publicados, como por ejemplo los libros de magia, estaban prohibidos y eran quemados todos los ejemplares que se encontraban. También los libros de profecías estaban prohibidos, pues eran considerados una forma de censura al poder. Todo el que no respetaba la figura imperial era castigado con la pena de muerte.

EL ARAMEO LA LENGUA DE JESÚS

La lengua aramea está atestiguada por un período de casi 3.000 años y en el cual ha experimentado un sinfín de cambios gramaticales, variantes y uso. A grandes rasgos se podría hacer un cuadro generalizado de sus etapas de la siguiente manera: Arameo antiguo (850-612 a. C.), este período se caracteriza por el ascenso de los arameos como una potencia en la historia antigua del Medio Oriente, en la adopción de su lengua como lengua internacional de la diplomacia en las últimas fases del Imperio neo-asirio y la dispersión de los pueblos de habla aramea desde Egipto hasta la Baja Mesopotamia como resultado de las deportaciones asirias.

Arameo Imperial (600-200 a. C.),durante este período el arameo se expande más allá de las fronteras de su tierra nativa hasta los territorios de los Imperios neo-babilonio y persa, desde el Alto Egipto hasta Asia Menor y hacia el este llega al subcontinente indio. Desafortunadamente sólo una pequeña parte del vasto corpus de documentos administrativos, anales y cartas de esos imperios han sido preservados, debido a que fueron escritos con tinta en materiales perecederos, en contraste con la escritura cuneiforme grabada en tablillas de arcilla. Los mayores hallazgos provienen de Egipto, donde el clima seco ayudó a la preservación de los papiros y el cuero.

Arameo Medio (200 a. C.-250 d. C.),en este período, en el que dos potencias van a marcar la diferencia, Grecia y Roma, el griego reemplaza al arameo como lengua administrativa del Medio oriente, en tanto que en varias regiones de habla aramea comienza el proceso de desarrollo de dialectos independientes unos de otros. Se podría subdividir este período en lo que a textos se refiere en dos grandes categorías: epigráfica y canónica.

Arameo Clásico (200-1200 d. C.), el grueso de evidencia del arameo de este período viene de la literatura y de ocasionales inscripciones. En los primeros siglos de esta etapa los dialectos arameos son todavía ampliamente hablados, pero en la segunda mitad de este tiempo, el árabe va a desplazar al arameo como lengua que habla la mayor parte de la población. Aunque los dialectos de este período se dividieron generalmente en dos ramas (oriental y occidental), parece ser que es mejor dividirlos en tres: palestiniense, sirio y babilónico.

¿Pero? ¿Qué lengua o lenguas hablaba Jesús? ¿Hay en los evangelios referencia sobre el tema? Hay que advertir, ante todo, que Palestina ha sido desde antiguo, tierra de paso, y por esto mismo, tierra políglota, un lugar donde siempre se ha hablado más de una lengua. En la época de Jesús, por ejemplo, se hablaban al menos dos lenguas locales: el arameo y el hebreo, lenguas habladas o comprendidas por la mayoría de la población. Se usaban también otras dos lenguas “internacionales”: el griego y el latín, en las que se expresaban aquellas personas vinculadas a ambientes de la administración del imperio romano o de la cultura griega.

La lengua hebrea, lengua en la que fue escrito el Antiguo Testamento, se usaba de ordinario en la liturgia sinagogal del sábado, aunque no todos los participantes la comprendiesen plenamente. En cambio, la lengua aramea era la lengua familiar del pueblo hebreo de Palestina desde hacía varios siglos. Era la lengua común en toda Palestina y más particularmente en el norte del país, por ejemplo, en Nazaret y Cafarnaún, lugares donde Jesús creció y transcurrió la mayor parte de su vida. También se hablaba o era comprendida fuera de Palestina. Respecto a las lenguas griegas y latina, las hablaban las personas de una cierta cultura o los administradores del Estado, según lo prueban las numerosas inscripciones de la época.

La lengua hebrea era familiar a Jesús según resulta del episodio narrado en el evangelio de Lucas (4,16-30). Jesús “entró en día sábado y se levantó para hacer la lectura”. Es sabido que en las sinagogas la lectura de la Biblia se hacía en hebreo y después se precedía a hacer el comentario del texto leído. Así lo hizo Jesús en la sinagoga de Nazaret: la lectura del texto en hebreo y el comentario, muy probablemente, en arameo. Entonces sucedía como en nuestras iglesias antes de la reforma litúrgica: se proclamaba la lectura del evangelio en latín y la homilía en lengua vernácula.

Además de estas deducciones lógicas, derivadas del contexto evangélico y de la lógica de las cosas, hay otros elementos, como palabras y frases de Jesús, que nos permiten reconstruir el ambiente lingüístico de la época. n el Nuevo Testamento, escrito en griego, encontramos de vez en cuando términos semitas no traducidos al griego, que nos hacen entrever el genuino fondo arameo que reinaba en Palestina. Es el caso de los nombres propios, de personas o de lugares, por ejemplo, Bar Yona, o Barrabás, nombres de personas de clara matriz aramea, compuesto por el término bar = hijo, con la adición del nombre del padre. Entre los nombres de lugar hallamos Cafarnaún, que proviene de la forma Kefar Nahum, es decir pueblo de Nahum; o Hacéldama, nombre mencionado en los Hechos de los Apóstoles (1,19), formado de la unión de dos palabras: Haqel demá, campo de sangre.

Asimismo, los nombres de mujer: Marta (Lc10, 38) y Tabita (Hechos 9,36), que significan respectivamente Señora y Gacela, son formas arameas bien conocidas y nombres usados en la época del Señor. El sobrenombre de Pedro: Cefas, corresponde a la forma aramea Kefa, es decir Piedra. Los nombres de Gólgota (Mt 27,33) y Gábata (Jn 19,13), mencionados en el relato de la Pasión, provienen igualmente de dos palabras que significan “(lugar del) Cráneo” y “lugar realzado” respectivamente.

Resulta más interesante señalar algunas palabras que los evangelistas ponen en la boca de Jesús, como, por ejemplo, Effeta, imperativo del verbo abrir; o Talitha, Qumi, que significa, “Niña, levántate” (Mc 5,41); o también Abba, Padre (Mc 14,36; Gal 4,6). La frase aramea más larga que encontramos en los evangelios fue pronunciada por Jesús en la cruz: ¿Eloí?, ¿Eloí lemá sabactaní?, ¿Dios mío, Dios mío? ¿Porqué me has abandonado? (Mt 27,46), que se interpreta como una oración de Jesús pues son las palabras que abren el salmo 22. Fueron dichas en arameo y transcriptas fielmente por los evangelistas en griego. Los evangelistas quisieron conservar y transmitir por escrito esta frase de Jesús, frase que los primeros cristianos, que hablaban el arameo, la conservaban en la memoria.

Aunque esta división aparezca un poco artificial, sin embargo, hay que admitir que existían variantes que no obstaculizaban la comprensión de la lengua, vista la escasa extensión de la región. Jesús hablaba ciertamente el arameo de Galilea, pero sus palabras arameas recordadas por los evangelistas han sido “jerosolimizadas” por la naciente Iglesia y transmitidas, por tanto, según el dialecto hablado en Jerusalén, donde nació la Iglesia. Conviene aclarar que las diferencias entre los dos dialectos eran mínimas. Estas breves consideraciones nos muestran cómo Jesús, hijo de su tiempo y de su tierra, no se desdeñó de hablar la lengua materna, adaptándose a la cultura de su época.

#Vacaciones en la Sierra - Parte II - El Retorno del Oso

EL 25 DE DICIEMBRE Y EL NACIMIENTO DE JESÚS- SEGUNDA PARTE

Pero para ello había que buscarle una fecha definitiva. ¿Y cuál elegir, si no se sabía a ciencia cierta qué día era? Ante la falta de datos, alguien (no sabemos exactamente quién) tuvo una idea genial: tomar una fiesta muy popular del folclore romano, llamada “el día del Sol Invicto”. Se trataba de una celebración pagana antiquísima, traída a Roma por el emperador Aureliano desde Oriente en el siglo III, y en la cual se adoraba al sol como al dios Invencible. ¿Cómo había nacido esta fiesta en el Oriente antiguo? Es sabido que en el hemisferio norte, a medida que se va acercando diciembre (es decir, el invierno) se van acortando los días. La oscuridad se prolonga, y el sol se vuelve cada vez más débil para disipar el frío. Además, sale siempre más tarde y se pone más temprano. En el cielo se lo ve brillar con menos fuerza y menos tiempo. Todo hace temer su desaparición.

Hasta que llega el 21 de diciembre, el día más corto del año, y la gente con la mentalidad primitiva de aquella época se preguntaba: ¿Desaparecerá el sol? ¿Las tinieblas y el frío ganarán la partida? ¡Triste destino nos esperaría en ese caso! Pero no. A partir del 22 los días lentamente comienzan a alargarse. El sol no ha sido vencido por las tinieblas. Hay esperanzas de que vuelva a brillar con toda su intensidad. Habrá otra vez primavera, y llegará después el verano cargado de frutos de la tierra. El sol es invencible. Jamás las sombras ni la oscuridad podrán apagarlo. Se imponía el festejo. Y entonces el 25 de diciembre, después de asegurarse que los días habían vuelto a alargarse, se celebraba el nacimiento del Sol Invicto. Ahora bien, para los cristianos Jesucristo era el verdadero Sol. Por dos motivos. En primer lugar, porque la Biblia así lo afirmaba. En efecto, en el siglo V a.C. el profeta Malaquías (3,20) había anunciado que cuando llegara el final de los tiempos “brillará el Sol de Justicia, cuyos rayos serán la salvación”. Y como al venir Jesús entramos en el final de los tiempos, el Sol que brilló no pudo ser otro que Jesucristo. También el evangelio de Lucas dice que “nos visitará una salida de Sol para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte” (1,78). Y el libro del Apocalipsis predice que en los últimos tiempos (es decir, los actuales) no habrá necesidad del sol, pues será reemplazado por Jesús, el nuevo Sol que nos ilumina desde ahora (21,23).

En segundo lugar, porque también a Jesús hubo un día en que las tinieblas parecieron vencerlo, derrotarlo y matarlo, cuando lo llevaron al sepulcro. Pero Él terminó triunfando sobre la muerte, y con su resurrección se convirtió en invencible. Él era, pues, el verdadero Sol Invicto. Estos argumentos ayudaron a los cristianos a pensar que el 25 de diciembre no debían seguir celebrando el nacimiento de un ser inanimado, de una simple criatura de Dios, sino más bien el nacimiento del Redentor, el verdadero Sol que ilumina a todos los hombres del mundo. De este modo la Iglesia antigua, con su especial pedagogía, bautizó y cristianizó la fiesta pagana del “Día natal del Sol Invicto”, y la convirtió en el “Día natal de Jesús”, el Sol de Justicia mucho más radiante que el astro rey. Y así el 25 de diciembre se convirtió en la Navidad cristiana. La nueva fiesta del nacimiento de Jesús, pues, surgió en la Iglesia no tanto para contrarrestar el mito pagano del Sol que vence a las tinieblas del invierno, sino a las ideas de Arrio de que Jesús, al nacer, era un hombre común y que sólo después Dios lo adoptó con la fuerza de su Espíritu y lo convirtió en otro Dios. Y gracias a la celebración de la Navidad, la gente fue tomando conciencia de que quien había nacido en Belén no era un niño común, sino un Niño-Dios. Y que desde el mismo instante de su llegada al mundo residía en Él toda la divinidad.

El primer lugar donde se celebró la fiesta de Navidad fue en Roma. Y pronto se fue divulgando por las distintas regiones del Imperio. En el año 360 pasó al norte de África. En el 390, al norte de Italia. A España entró en el 400. Más tarde llegó a Constantinopla, a Siria y a las Galias. En Jerusalén sólo fue recibida hacia el año 430. Y un poco más tarde arribó a Egipto, desde donde se extendió a todo el Oriente. Finalmente en el año 535 el emperador Justiniano decretó como ley imperial la celebración de la Navidad el 25 de diciembre. De este modo la fiesta de Navidad se convirtió en un poderosísimo medio para confesar y celebrar la verdadera fe en Jesús, auténtico y verdadero Dios desde el día de su nacimiento. El 25 de diciembre no nació Jesucristo. Es una fecha simbólica. Sin embargo no pudo haberse elegido un día mejor para festejarlo. Y si alguna vez con los futuros descubrimientos llegara a saberse exactamente qué día nació, no tendría sentido cambiar la fecha. Habría que seguir celebrando el 25 de diciembre. Porque lo que se pretendió al fijar ese día, más que evocar un hecho histórico, fue dejar un excelente mensaje. En efecto, muchas veces cuando miramos a nuestro alrededor parece que las tinieblas nos rodearan por todas partes. Y los problemas, las preocupaciones, los dolores, los fracasos, las enfermedades parecen crecer de tal manera que uno llega a preguntarse: ¿terminarán ahogándonos? Las injusticias, la miseria, la corrupción, la mentira, ¿lograrán sobreponerse? ¿Aumentarán tanto que llegará un día en que el mensaje de amor de Cristo desaparecerá? ¿Será vencido Jesús por tanto mal?

El 25 de diciembre es el anuncio de que Jesús es el Sol Invicto. Que jamás será derrotado, aun cuando a veces la vorágine del mundo parece que se lo ha tragado, o que no lo deja actuar. El 25 de diciembre es el más grande grito de esperanza que tienen los hombres, y que nos recuerda que el Amor no es una utopía impracticable destinada al fracaso. Al contrario. Todo lo que se oponga a Jesús, desaparecerá. Porque Él es el verdadero Sol Invicto.

Biblista
Ariel Alvarez Valdez