miércoles, 22 de febrero de 2017

¿ES CIERTO QUE SÓLO SE SALVARÁN 144.000?-Segunda parte

Afirmar que se salvarán 144.000 equivale a decir que se salvarán los elegidos del Antiguo Testamento (12), y los elegidos del Nuevo Testamento (x 12), en una gran cantidad (x 1.000). Pero Juan, para evitar un malentendido con esta cifra, y siempre deseoso de ser correctamente interpretado en su lenguaje simbólico, agrega a continuación: "Luego miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos" (Apoc 7, 9). Por lo tanto, los salvados no son sólo esos 144.000, sino también esa inmensa muchedumbre imposible de contar ni de encerrar en una cifra, y proveniente de los lugares más diversos. Que este grupo innumerable pertenezca también a los salvados se ve por tres elementos: a) tenían vestiduras blancas, que en el Apocalipsis simbolizan siempre la salvación; b) tienen palmas en sus manos, que es el atributo de los vencedores; c) están todos ya delante de Dios y del Cordero. Cuando el autor vuelve a dar más adelante la cifra de 144.000 para los salvados (Apoc 14, 1), a fin de eludir de nuevo cualquier equívoco agrega: "Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero" (Apoc 14, 4). Si los llama "primicias", significa que sólo son los primeros en arribar a la salvación y que aún faltan muchos más por venir. Es decir, no pretende dar un número exacto. 

Algunos años atrás, unos científicos alemanes se abocaron a la tarea de calcular cuántas personas habrían pasado por la tierra, desde hace unos dos millones de años cuando el primer ser humano cruzó la frontera de la hominización, hasta nuestros días. El resultado, según los índices relativos de natalidad, mortalidad, y progresión genética, arrojaba un total de 77.000.000.000 (77 mil millones) de seres humanos. Suponiendo que el fin del mundo llegara ahora, y fueran a salvarse 144.000 personas, entonces en base a este cómputo tendríamos que sólo se habría salvado el 0, 0001 % de la población mundial. De este modo, Dios habría sido el mayor frustrado de la historia; Cristo, el salvador más ridículo; y el Espíritu Santo, la fuerza más impotente que haya existido. El plan de salvación de Dios se transformaría así en el más grande fracaso jamás planeado. Interpretar literalmente la cifra de 144.000 implica no sólo desconocer la Biblia sino también, y lo que es más grave, desconocer y menospreciar el poder salvador de Dios. Afortunadamente la Palabra de Dios es más optimista que muchos agoreros apocalípticos, los cuales fijando un cupo limitado y exiguo para el ingreso en la salvación pretenden atemorizar a la gente y forzarla a convertirse. Pero desconocen, ciertamente, que por el temor nadie se convierte al Amor. Y aunque Jesús no haya querido responder a aquella pregunta que le hicieron sobre el número de los salvados, sí dio a entender que iban a ser muchos, cuando le contestó a su imprudente inquisidor: "Vendrán de oriente y de occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa del Reino de Dios" (Lc 13, 29). Ya en otra oportunidad había comentado expresamente frente a un angustiado centurión romano: "Muchos son los que vendrán" (Mt 8, 11). El mismo Juan el Bautista, conocido por su dureza en la predicación, su intolerancia, y su extremada exigencia con el comportamiento moral de la gente, dijo en uno de sus primeros sermones: "Todos los hombres verán la salvación de Dios" (Lc 3, 6).

Es improbable que a Jesús y a su pariente el Bautista les hayan salido tan mal los cálculos de los guarismos salvíficos. Los primeros cristianos deseaban ardientemente el día del juicio final, puesto que lo concebían como un día de salvación, en el que Dios nos libraría del enemigo. Una fiesta segura. Por eso cuenta el Apocalipsis que al reunirse en sus liturgias exclamaban jubilosos: MARANA THA, es decir, "Ven, Señor" (Apoc 22, 17-20). Después, por influencia del concepto latino de justicia, se empezó a ver el juicio como una rendición de cuentas. Ya no evocaba la confianza en el triunfo, sino la angustia y la inseguridad ante la sentencia incierta. En el siglo XI se pensaba que la inmensa mayoría de los hombres estaba condenada. San Bernardo no dudaba en afirmar que eran muy pocos los que se salvaban. Todavía en el siglo XIII, BERTHOLD DE RATISBONA dirá que sólo un uno por cien mil alcanza la salvación. Así, el antiguo día de salvación se fue transformando en un día de terror, cuya más espeluznante expresión plástica la plasmó Miguel Angel en la Capilla Sixtina cuando pintó a Cristo con el puño cerrado separando a los buenos de los malos. Nada tiene de extraño que ante esa imagen, hayamos suprimido el gozoso grito de MARANA THA. Pero podemos seguir gritándolo, no más, porque ni la Biblia, ni la Iglesia, ni nadie puede encerrar en un modesto número a los que se salvarán. ¿Queremos saber cuántos son? Eso lo tiene que contestar cada uno con su propia vida.

Ariel Alvarez Valdez
Biblista

¿POR QUÉ SE CONSIDERA A TURÍN LA CIUDAD DE SATANÁS?

¿Existe una “ciudad satánica”? ¿Un lugar donde el diablo actúa más que en otros lugares? Parece que sí. Es una ciudad italiana, Turín. Entre la leyenda y la realidad a lo largo de los siglos, esta ciudad ha visto añadirse a su nombre el apelativo de “CIUDAD DEL DIABLO”, por lo menos por estos tres motivos: Durante el periodo 1850-1870, el entonces Gobierno del Resurgimiento se mostraba extraordinariamente tolerante con todas las formas de religiosidad no católica o anticatólica, a las que consideraba instrumentos útiles en su lucha contra la Iglesia de Roma. En esos años, el Piamonte – y Turín en particular – tuvieron, en consecuencia, una tolerancia única en Europa hacia movimientos religiosos y mágicos marginales, espiritistas, ocultistas. Tras la conquista de Roma en 1870, las razones de conveniencia hacia los magos más o menos satánicos pierden peso, y en 1890 – con el conocido como “PROCESO DE LAS SONÁMBULAS” – la policía y la magistratura turinesas dieron un signo claro de que la época dorada de la práctica libre de las “artes oscuras” en Turín se había acabado. Las sonámbulas eran mujeres con problemas mentales manejadas por individuos sin escrúpulos, a los que se llamaban “MAGNETIZADORES”. Ellas, las “SONÁMBULAS”, hipnotizadas, abducidas, eran capaces de hacer actos de los que al despertar no guardaban ningún recuerdo.

La leyenda, sin embargo, continúa. En 1968, Turín es una ciudad-laboratorio de la protesta obrera y estudiantil, marcada por la presencia al mismo tiempo de formas anticlericales y de una activa masonería “de frontera”, repudiada por las obediencias masónicas mayoritarias e interesada en el ocultismo y en la magia sexual. En estos ambientes, las noticias periodísticas sobre la existencia de satanistas en California y otros lugares suscitan una cierta curiosidad. Un primer grupo de personas – que gravitan en el ambiente de las masonerías marginales ocultistas – se dirige a la IGLESIA DE SATANÁS CALIFORNIANA (que conserva en sus archivos huella de estos contactos piamonteses, entre 1968 y 1970). De allí nace una “IGLESIA DE SATANÁS” de Turín, que alberga discretamente a finales de los 60 y principios de los 70 un número que ciertamente no supera el centenar. Los orígenes de la segunda formación llamada en Turín “IGLESIA DE SATANÁS”, más estrictamente “ocultista”, son tan extraños que pueden considerarse paradójicos. Un novelista y folklorista francés, CLAUDE SEIGNOLLE (nacido en 1917), había publicado varios libros sobre tradiciones populares sobre el diablo, uno de ellos con un título provocador, LES EVANGILES DU DIABLE. Personaje curioso, SEIGNOLLE se divertía presentándose como un mago campestre caído por casualidad en París, y dejando circular voces que le pintaban como poseedor de secretos esotéricos (aunque su interés por el folklore demoniaco partía de estudios llevados a cabo por etnólogos académicos).

Contactado en 1969 por turineses que buscaban una iniciación satanista, SEIGNOLLE les bendijo y les alentó, entre serio y burlón. Fue suficiente para que éstos volvieran a Turín convencidos de haber recibido una “verdadera” iniciación a una tradición transmitida de padre a hijo, lo que provocó un cisma en el pequeño mundo de los satanistas turineses. Ni la primera ni la segunda “IGLESIA DE SATANÁS” han realizado nunca formas organizadas de proselitismo, y sólo reclutan de forma ocasional nuevos adeptos en base a contactos personales. Tampoco tienen sedes, ni asociaciones, ni publicaciones. Sin embargo, son cada vez más numerosos los casos de misas negras en la capital piamontesa. Otro de los motivos por los que se asocia a Turín como “CIUDAD DE SATANÁS” es porque representa el vértice no de uno, sino de dos triángulos supuestamente mágicos: el primero es más conocido y es el que forma con otras dos ciudades, Lyon y Ginebra, y es un triángulo de magia positiva, “blanca”. El segundo triángulo tiene las puntas en Londres y Praga, y es supuestamente un triángulo de magia “negra”, al servicio del satanismo. Según algunos, por tanto, no es casualidad que se haya dado tanta importancia a la línea ferroviaria de alta velocidad Turín-Lyon. Serán creencias sin fundamento, pero lo cierto es que muchas sectas esotéricas las asumen.

Son numerosos los monumentos y los puntos de la ciudad de Turín protagonistas de extrañas leyendas esotéricas. Uno de estos es seguramente el portón del Palacio TRUCCHI DI LEVALDIGI, mejor conocido como el PORTÓN DEL DIABLO. Este edificio alberga hoy la sede de la Banca Nazionale del Lavoro y, dada la fama de su portón, es también conocido como PALACIO DEL DIABLO. El portón fue esculpido en 1675 por una manufactura de París a petición de GIOVANNI BATTISTA TRUCCHI DI LEVALDIGI, conde y general de Finanzas de Carlo Emanuele II. La puerta, muy bella, está ricamente tallada y adornada de flores, fruta, animales y amorcitos. Lo más interesante, lo que ha contribuido al nombre actual, es el llamador central que representa al diablo, que escruta a los visitantes que llaman a la puerta. La parte final, la que se toma de la mano para llamar, está compuesta por dos serpientes, cuyas cabezas se unen en el punto central. Estos son los datos históricos sobre la creación del portón. La versión legendaria dice que el portón apareció de la nada una noche, y que la misma noche, un aprendiz de mago había invocado fuerzas oscuras e incluso al mismo Satanás. El diablo, molesto por esta invocación, decidió apresar al aprendiz tras el portón, que el desgraciado nunca logró abrir.

Las aproximaciones sobre la existencia de satánicos es aproximadamente un total de 75.000 satánicos en Turín. Por ello, llamó la atención, un discurso que Juan Pablo II pronunciara el 4 de septiembre de 1988: “(…) Donde está la obra de la salvación, donde está la actividad del Espíritu Santo, donde están los santos, allí llega también otro. Por supuesto, no se presenta con su propio nombre: trata de encontrar otros nombres. El Evangelio le ha facilitado el encontrar otros nombres, por que no se llama solamente Diablo, se llama padre de la mentira, se llama con distintos nombres. Pero se llama también príncipe de este mundo (…) vuestro suelo está privilegiado por muchos santos. Pero aquí, en Turín, se vive esta historia de la salvación como un desafío, como una provocación de nuestro tiempo, de nuestra época” Con todo esto se demuestra que Turín se coloca como la segunda ciudad en Europa, después de Londres, con más sectas e iglesias satánicas. Las sectas satánicas están proliferando a un ritmo creciente y los adoradores del Diablo se hacen cada vez más numerosos. Es difícil precisar un número pero se estima que pueden existir de uno a diez millones de satanistas en el mundo.

CARNAVAL DE VENECIA

El carnaval de Venecia surge a partir de la tradición del año 1480-1700, en donde la nobleza se disfrazaba para salir a mezclarse con el pueblo. Desde entonces las máscaras son el elemento más importante del carnaval. Oficialmente se declaró como festividad suprema durante el siglo XIII. Sin embargo, fue en el siglo XVIII cuando el carnaval veneciano alcanzó su máximo esplendor. A él acudían viajeros y aristócratas de toda Europa, en busca de diversión y placer. Con la decadencia de Venecia como poder mercante y militar, debido al descubrimiento de America y el cambio de la Ruta de la Seda para favorecer la Nao de China y las inmensas riquezas procedentes del nuevo mundo, el carnaval palideció hasta casi desaparecer.

Los trajes que se ponen son característicos del siglo XVIII. Abundan las maschera nobile, que es una careta blanca con ropaje de seda negra, o de oscuros colores y sombrero de tres puntas. Después de 1972 se han ido sumando otros colores a los trajes, aunque las máscaras siguen siendo en su mayoría blancas, plateadas y doradas. En el año 1797 Napoleón Bonaparte, durante su ocupación sobre Venecia, prohibió los festejos de carnaval por temor a que se generasen conspiraciones. Estos fueron lentamente restablecidos desde el inicio del siglo XX y de forma oficial en 1979; desde entonces la festividad da inicio cada comienzo de cuaresma cristiana, es decir, empieza la cuaresma a partir del miércoles de ceniza.

El carnaval de Venecia fue oficialmente fundado por Maria José Pinto y Catalina Gómez que eran las secretarias principales del rey de Venecia. Este pensaba que era necesario algo para que la nobleza de este país pudiese salir a ver al pueblo común y corriente. Entonces le dijo al rey que pensaba de esto, y estuvo muy de acuerdo. Esos fueron los principios de este carnaval, en este la nobleza tenían aventuras con los ciudadanos y de este surgieron los hijo mitad " puros " mitad " impuros" como lo llamaban en esa época pero poco a poco todo fue cambiando y así terminó siendo una fiesta para el pueblo.

Actualmente la tradición es que los nativos se disfracen con ostentosos y bellos disfraces para exponerlos a los turistas que apenas algunos llevan una simple mascara. Durante los 10 días que dura, la gente se disfraza y sale a la calle a pasear y a hacerse fotos, ya sea en desfiles organizados, o improvisados. Hoy miles de visitantes acuden a Venecia en estas fechas para admirar los espectaculares disfraces de quienes invierten miles de euros para lucir como una estrella durante algunos días del año o sólo para mezclarse entre la gente y perderse por las callejuelas de esta ciudad única.

El Carnaval de Venecia alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVIII donde iban a aristócratas llegados de muchos lugares y lo más normal era que los príncipes y nobles se escaparan a disfrutar. Cuando durante algunos días, o incluso meses, se dejaba vía libre a cualquier tipo de acción. El carnaval se creó para conceder a la población más pobre un momento de diversión y burlarse públicamente de la aristocracia. De ahí viene lo de usar máscaras que puedan ocultar la identidad. En el siglo 18 vivió en Venecia uno de los personajes más famosos de la historia, Giacomo Casanova, que encarna perfectamente el espíritu de su tiempo y la alegría del Carnaval.

Oficialmente se declaró como festividad suprema durante el siglo XIII. Sin embargo, fue en el siglo XVIII cuando el carnaval veneciano alcanzó su máximo esplendor. A él acudían viajeros y aristócratas de toda Europa, en busca de diversión y placer. Con la decadencia de Venecia como poder mercante y militar, el carnaval palideció hasta casi desaparecer. Se recuperó algo de su festividad hacia finales del siglo XX, cuando la ciudad se ve abrumada por la invasión de miles de turistas, aunque las grandes épocas de diversión desenfrenada quedaron atrás.

Durante siglos, el carnaval fue la vía de escape de los ciudadanos para evadirse del gran control del gobierno veneciano. Con la ocupación de Venecia por el ejército de Napoleón, el carnaval quedó prohibido por miedo a que se generaran conspiraciones, aprovechando el incógnito. No se recuperó completamente sino hasta 1979. En el año 973 en lo que era la republica de Venecia, y la parte norte del mar Adriático, incluyendo la Ciudad de Scutania estaban en poder de los venecianos, algunos piratas Ilirios (Lo que hoy es Albania) raptaron a varias mujeres casadas con sus ropajes y joyas pero la población consiguió salvarlas y liberarlas lo que se recuerda con la Fiesta de las Marías en la que desfilan las venecianas más bellas con los trajes tradicionales.

El primer domingo de Carnaval se celebra el vuelo del Ángel o de la Colombina, una paloma de metal lanzada desde el campanario hacia el Palacio Ducal, uno de los símbolos más importantes de Venecia. El pájaro se ha cambiado por una persona que interpreta al ángel. El Gran Canal también es un escenario muy importante donde mirar las góndolas o pasar comiendo una "frittella", el dulce típico. El récord de visitantes y eventos se alcanza el día Martes de Carnaval.

ZELANDIA

Nueva Zelanda se asienta en un continente previo desconocido, sumergido en su mayor parte, en el sur del océano Pacífico, y que será reconocido con el nombre de ZELANDIA, informó la comunidad científica. ZELANDIA es una entidad geológica distinta que cumple todos los criterios para ser considerada un continente - elevación alrededor de un área circundante, geología distintiva, un área bien definida y una corteza mucho más gruesa que la del fondo oceánico, según los investigadores.

En un artículo publicado en el “GEOLOGICAL SOCIETY OF AMERICA’S JOURNAL”, GSA TODAY, los autores explican que ZELANDIA mide cinco millones de kilómetros cuadrados y se sitúa en un 94 por ciento bajo el agua. De todo el territorio, solo tres masas terrestres se mantienen en la superficie: Nueva Zelanda y Nueva Caledonia. Los investigadores, que pertenecen en su mayoría al centro nacional de investigación científica de Nueva Zelanda (GNS) afirmaron que ZELANDIA formó parte del supercontinente Gondwana, pero que se escindió hace 100 millones de años.

“El valor científico de clasificar ZELANDIA como un continente va mucho más allá de añadir un nombre a una lista”, escriben. “Que un continente pueda está tan sumergido sin fracturarse hace útil explorar la cohesión y ruptura de la corteza continental”, afirman. El principal autor, NICK MORTIMER, aseguró que los científicos habían estado reuniendo información para probar la existencia de ZELANDIA durante más de 20 años. Pero sus esfuerzos se habían visto frustrados porque la mayor parte estaba oculta por las olas.

ZELANDIA cubre un área de 4,9 millones de kilómetros, de la que forman parte Nueva Zelanda (con una extensión de 268.680 kilómetros cuadrados) y Nueva Caledonia (con 19.000 kilómetros cuadrados). Según el conjunto de datos de los satélites y buques de investigación que mapean todo el planeta, ya no hay ningún otro lugar para ocultar un continente sumergido, al menos no uno tan grande como el que han hallado los científicos neozelandeses. "Es posible que se encuentre micro continentes, sobre todo en el océano Índico, pero no continentes", escriben los investigadores.

Que ZELANDIA sea reconocido por la comunidad científica no es una cuestión de apelar a ningún organismo y tampoco hay una lista oficial de qué continentes existen —de hecho, algunos geólogos afirman que hay cuatro, mientras que otros sostienen que son siete—. El trabajo de MORTIMER y su equipo será validado cuando otros científicos empiecen a mencionarlo en sus investigaciones. "Nos gustaría que reconocieran que simplemente mostrar esa parte remota del Pacífico, con un continente sumergido, es más geológicamente preciso e informativo que el panorama anterior. Nos gustaría verlo en el mapamundi".

SAMAEL

En la tradición judía, SAMAEL o SATANÁS era el Ángel de la Fuerza, el jefe del Quinto Cielo y uno de los siete regentes del mundo, servido por millones de ángeles. Residía en el Séptimo Cielo. Pero al rebelarse contra Dios al principio de los tiempos perdió su lugar en la casa del padre. Extrañamente, SAMAEL no es mencionado jamás en los textos canónicos, por lo tanto es difícil encontrarlo en los índices doctrinales bíblicos o en las enciclopedias.

No obstante esta particularidad, SAMAEL fue notablemente célebre en los grimorios y libros prohibidos de la Edad Media, y también entre los heterodoxos: talmudistas, apocalípticos, gnósticos, rabinos jasídicos y comentaristas del Tarot y de la Cábala. Todos ellos se han ocupado de SAMAEL, convirtiéndolo en protagonista de acontecimientos tan remotos como fascinantes. Es realmente difícil descifrar si SAMAEL es un ángel o un demonio.

En un pasaje del Talmud, se dice que SAMAEL es de hecho el ángel guardián de Esaú; y que él mismo es un arcángel de Dios. En los MANUSCRITOS DE NAG HAMMADI, fechados en el siglo IV d. C., SAMAEL es el tercer nombre del demiurgo, acompañado por YALDABAOTH y SAKLAS. Tal vez por eso su nombre puede traducirse literalmente como "SEVERIDAD DE DIOS". Fue también una especie de consorte de LILITH, LA MADRE DE LOS VAMPIROS, a quién ayudó en su faena de conservar el amor de Adán convirtiéndose en amante de la insulsa Eva.

Sin la intervención directa de SAMAEL, el drama del Edén, representado en aquel árbol del conocimiento y una manzana apócrifa, nunca hubiese ocurrido. Tras la separación de Adán y Eva, en el mismo instante en que LILITH consolaba ardorosamente al hombre primordial, SAMAEL se acercó a Eva, la madre del género humano; y con ella engendró, nada menos que a Caín, fundador de la estirpe de los condenados.

Otras versiones aseguran que SAMAEL fue el marido de ISER, también conocida como ZEMUNÍN, aquella afable protectora de las cortesanas, a las que ayudaba a salir de su condición siempre que realmente lo desearan. Tal vez una de las aventuras más interesantes atribuidas a SAMAEL es aquella que lo relaciona con el Diluvio universal, tanto en la epopeya original de Gilgamesh como en la réplica que transmite el Génesis. Algunas crónicas sostienen que de hecho consiguió introducirse como polizón en el Arca. Allí mantuvo relaciones clandestinas con una de las piadosas pero ardientes nueras de Noé, transgrediendo la prohibición de fornicar que había establecido el Patriarca para todas las parejas de la nave mientras durase la cólera de Dios.

No solo SAMAEL y aquella nuera de Noé se entregaron al placer; el perro y el cuervo los secundaron, lo que los condenó a ser expulsados del recinto de los elegidos, este eludió hábilmente la condena al abandonar el Arca tal como había ingresado en ella, clandestinamente, afrontando las aguas sin ningún temor, ya que su vida y su cuerpo ocupaban apenas el espacio de una gota de miel.

UNA ESTATUA DE CRISTÓBAL COLÓN ES ERIGIDA EN PUERTO RICO



(CNN Español) - En Puerto Rico, una gigantesca estatua que evoca la figura del navegante Cristóbal Colón y que por casi dos décadas estuvo abandonada y sin armar recientemente fue levantada. Lo más que ha sorprendido a los habitantes es que el monumento de 126 metros de altura supera a otros erigidos en Latinoamérica y que gozan de fama mundial.

Se trata de la estatua llamada ‘Nacimiento de un Nuevo Mundo’ y que forma parte de un proyecto turístico que se desarrolla en el municipio de Arecibo, al norte de Puerto Rico.

Llegó al país en 1998, tras ser comprada por un político, pero la falta de fondos y permisos para armarla le obligó a abandonar la idea de construirla.

Desde entonces, sus piezas estuvieron almacenadas en diferentes lugares del país hasta que en 2010 fue adquirida por el empresario José González Freyre.

“Ya la tenemos casi finalizada. Ya la parte exterior está terminada, estamos trabajando ahora en los interiores y luego vamos a comenzar a trabajar en el parque”.

La obra fue hecha por el escultor ruso Zurab Tsereteli, tiene un peso de 6.500 toneladas y según González Freyre requirió de aproximadamente 500 trabajadores para ponerla en pie. “El artista es un ser formidable, un hombre de un corazón muy grande, él es embajador de la buena voluntad de la ONU y pasa llevando su arte por todo el mundo”.


Sari Méndez, gerente de proyecto, señala que  “realmente esto es una oportunidad única que ha habido. Es un monumento inmenso y obviamente que va a traer muchísimo movimiento económico y turístico aquí a lo que es la región”.

Al lado de la estatua hay un taller de orfebrería que fabrica figuras en miniatura.

La construcción del monumento es apoyada por algunos comerciantes de la zona, ya que representa un impulso económico para sus negocios.

as labores para erigir la obra tomaron alrededor de tres años. Una extensión de 43 hectáreas conforman el área total del complejo ecoturístico.

Una inversión de 20 millones de dólares le dio vida al proyecto de la estatua. La misma consta de 2.500 piezas de acero, bronce y cobre. Su altura es superior a la Estatua de la Libertad de la ciudad de Nueva York y la del Cristo Corcorvado de Brasil.

EL CHAMANISMO SIBERIANO-Segunda Parte

Los chamanes creían en tres mundos de la existencia conectados por el Árbol del Mundo o Árbol de la Vida, ellos eran: el mundo inferior o inframundo, habitado por los muertos que están esperando la reencarnación; el mundo intermedio o Tierra Media, el plano material de la existencia en el cual los espíritus humanos están encarnados. El mundo superior o Cielo, el lugar donde moran los Dioses. El chamán puede tener acceso a estos otros mundos durante un trance, por medio de un viaje espiritual. Su alma corporal sube por la columna de humo desde el fuego y pasa por la abertura en el techo de la YURTA (una vivienda tradicional construida a partir de una estructura de postes de madera cubiertos con pieles de animales, y con un agujero central para la salida del humo en el techo, era un símbolo del microcosmos o una representación del universo). Es interesante notar que en los tiempos medievales se suponía que las brujas europeas volaban a su SABBATS subiendo por la chimenea en sus palos de escoba.

Los chamanes también pueden volar por el aire cuando ellos viajan con el espíritu, ya sea metamorfoseándose en forma de aves (como gansos) o montados en la espalda de un ciervo o caballo volador o algún otro animal grande. Nuevamente, hay muchos grabados en madera que datan de la Edad Media representando a brujas cabalgando por el cielo nocturno en las espaldas de cabras y carneros. A veces el chamán visitaba el mundo de los espíritus subiendo al Árbol del Mundo mismo o viajando a lo largo de un arco iris. Éste es otro símbolo que se encuentra en la Mitología Nórdica de Europa del Norte, donde un puente de arco iris conecta al MIDGARD (la Tierra Media) con ASGARD, el reino de los Dioses. Uno de los métodos usados por los chamanes siberianos para lograr el trance y los viajes espirituales era la ingestión del hongo alucinógeno AMANITA MUSCARIA. Este hongo venenoso rojo con manchas blancas tiene una relación simbiótica tanto con los abedules como con los abetos, que crecen profusamente en los climas del Norte y árticos. El hongo está reputado como capaz de abrir la "grieta entre los mundos". En común con las creencias populares autóctonas en Occidente, era aceptado en el chamanismo que el mundo espiritual no estaba completamente separado del mundo material. Éstos pueden ser una montaña sagrada o una colina, una piedra, un río, un lago, un bosque o cualquier señal natural en el campo.

Los lugares fantasmagóricos, ya sean sitios naturales en el paisaje o edificios, asociados en el folklore con fenómenos paranormales y lugares embrujados, son por lo general portales de acceso de los espíritus. En la creencia chamanística, todos los objetos inanimados estaban habitados o poseídos por una energía o fuerza espiritual que controlaba su entorno. Algunos chamanes enseñaban que los seres vivientes, sobre todo los humanos, podían tener más de un espíritu habitando en su cuerpo físico. Muchos aceptaban que los humanos tenía un DOBLE ETÉRICO, ASTRAL O ESPIRITUAL, y que éste podía ser proyectado en un trance o viaje del espíritu para vagar sobre la Tierra y también entrar en el Otro Mundo. Los chamanes creían que el alma de un ser humano residía en un campo de energía esférico u ovoideo que rodea a cada uno de nosotros. Es probablemente lo que los ocultistas occidentales denominaban como el CAMPO ÁURICO O AURA. Era este campo de energía el que era atacado por los demonios o por los CHAMANES NEGROS cuando ellos atacaban psíquicamente a sus víctimas, y de esa manera ellos podían causar la enfermedad o la muerte.

Era la tarea del CHAMÁN BLANCO reparar el equilibrio curando el aura dañada y, de ser posible, llevar a la víctima de vuelta a la salud plena. Antes vimos cómo los animales eran importantes tótems del clan y guías espirituales para el chamán. Antes del siglo XX y del aumento de la producción de comida a escala industrial, la caza estaba extendida en las estepas y en los bosques siberianos. A diferencia de la creencia cristiana, se aceptaba sin cuestionar que los animales tenían alma, y que cuando se los perseguía y mataba era esencial que sus espíritus fueran respetados y apaciguados. Si esto no se hacía, el desastre y la desgracia podrían acontecer al cazador, a su familia y a su tribu. Cuando un cazador mataba a su presa, siempre ésta era despachada rápidamente, de manera limpia y sin crueldad.

A pesar de la temprana llegada de los comerciantes de pieles y mercaderes a Siberia y Mongolia, el chamanismo sobrevivió. En el siglo XVI, sin embargo, un gobernante mongol llamado ALTAN JAN invitó a una misión budista tibetana al país. Sus motivos eran políticos, por cuanto él quería consolidar su propia posición como el líder tribal supremo, afirmando ser la reencarnación de GRAN KUBLAI JAN. Los budistas estuvieron de acuerdo en reconocer su reclamación, y a cambio el JAN dio al jefe de la orden budista el título espiritual de DALAI LAMA, el que por supuesto existe hoy aunque su portador actual esté en el exilio en India. Como resultado de la conversión del JAN, él aprobó leyes que prohibían los rituales chamánicos y concedió al clero budista un status especial en la sociedad y privilegios que no fueron concedidos a los chamanes.

La hermandad de CHAMANES NEGROS rechazó someterse a la nueva religión y muchos fueron asesinados. Algunos CHAMANES BLANCOS llegaron a un acomodo con ella. Esto condujo a la creación de un tercer camino llamado el "CHAMANISMO AMARILLO" que se sometió al control de los lamas y combinó las creencias y prácticas chamánicas con el budismo tibetano. Durante el siglo XVIII en Siberia, misioneros budistas, cristianos Ortodoxos y musulmanes intentaron convertir a la población nativa y se opusieron a la práctica de todas las religiones rivales. Considerando su moderna imagen pacífica y pacifista, los monjes budistas fueron los más severos a este respecto, y ellos persiguieron a los chamanes, los golpearon y destruyeron sus sitios sagrados sustituyéndolos por sus propios santuarios llenos de imágenes. La Iglesia Ortodoxa rusa también obligó a las tribus paganas a aceptar el bautismo a punta de espadas y ellos azotaron o encarcelaron a cualquiera que se atreviera a practicar ritos chamánicos como la adivinación y el sacrificio de animales. A pesar de esta persecución religiosa, el chamanismo sobrevivió a las conversiones forzadas y continuó de manera clandestina en remotas áreas rurales. A veces eran incorporados elementos chamánicos a una forma poco ortodoxa de cristianismo popular que prosperó a pesar de la censura de los sacerdotes.

Algunos chamanes aceptaron a los santos patronos de Rusia, Jorge y Miguel, como sus deidades. Dieron incluso a Miguel el título honorario de "MAESTRO DE LOS CHAMANES", y se hacían sacrificios de sangre a sus iconos. Después de la Revolución bolchevique en 1917, el chamanismo tuvo un breve renacimiento dado que el poder y la influencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa y el budismo en Siberia se desvanecieron. Sin embargo, con el comienzo del sangriento régimen estalinista en los años '20, la nueva política del colectivismo agrícola causó cambios drásticos en la sociedad siberiana. Los comunistas soviéticos consideraban a los chamanes como un ejemplo de superstición primitiva y de desigualdad social, y ellos fueron condenados como enemigos del Estado.

Con el colapso del comunismo soviético a fines de los años '80 y principios de los '90, hubo un renacimiento de la cultura tradicional entre los pueblos étnicos de la antigua URSS. En los años '90 un movimiento neo-chamánico conocido como TENGRIANISMO surgió en Asia Central y en la nueva Federación Rusa. Éste rápidamente se organizó y ahora afirma disponer de una membresía bastante inflada de 500.000 personas. A diferencia del chamanismo de los antiguos tiempos, el TENGRIANISMO es una forma monoteísta de religión con una cosmología que es adecuada para el mundo moderno. Está firmemente basado en las preocupaciones "VERDES O AMBIENTALES MODERNAS" y cree que la Humanidad debería vivir en armonía con el mundo natural. Olvidando o ignorando la persecución del pasado, también predica la tolerancia hacia otras religiones y procura coexistir con ellas en un espíritu inter-religioso. Extrañamente es también una religión sin dogmas, oraciones o un clero.

El renacimiento del chamanismo en su moderna forma TENGRIANISTA parecería remontarse a un pasado romántico que probablemente nunca existió en realidad. Un deseo interior de unirse de nuevo con el mundo natural y seguir valores espirituales en una tecnocrática sociedad de consumo, una visión romántica del pasado y una urgencia por "salvar el planeta", son también la fuerza impulsora detrás del llamado "CHAMANISMO URBANO" en Occidente. Sin embargo, los chamanes siberianos y sus hermanos mongoles no estaban tanto interesados en la conservación del medioambiente como en la supervivencia del día a día apaciguando los espíritus que ellos creían que habitaban en él.

miércoles, 15 de febrero de 2017

EL CHAMANISMO SIBERIANO-Primera Parte

Hoy, sobre todo en los círculos NEW AGE, el término "CHAMANISMO" a menudo es usado de un modo generalizado para describir toda clase de prácticas mágicas autóctonas en una amplia variedad de culturas por todo el mundo. También ha sido proyectado hacia un pasado que nunca tuvo, de tal manera que nos podemos encontrar con libros modernos sobre un supuesto "CHAMANISMO CELTA" y hasta un "ANTIGUO CHAMANISMO EGIPCIO". A través de este informe, examinaremos el verdadero "CHAMANISMO FUNDAMENTAL" como ha sido practicado durante cientos de años en su patria de Siberia y en las áreas de habla turca de Mongolia, y donde está siendo revivido ahora. A finales del siglo XVI y comienzos del XVII el área conocida como Siberia fue colonizada por los rusos. Ellos fueron atraídos allí por su abundancia de animales salvajes, la que creó un floreciente comercio de cueros de animal y pieles. Los Zares usaron los ingresos de esta empresa para incrementar su economía y tener acceso a las divisas extranjeras que ayudaron a crear el Imperio ruso. El influjo de cazadores rusos, comerciantes de pieles y mercaderes afectó drásticamente a la población local, que consistía en muchas tribus diferentes. Hacia los años 1900 la población nativa se había reducido aproximadamente a un 10% de la gente total que vivía en Siberia.

Junto con los comerciantes de pieles también llegaron misioneros y, en tiempos posteriores, antropólogos. Los primeros estaban interesados en la conversión de la población indígena al cristianismo Ortodoxo, mientras que los antropólogos querían estudiar su cultura tribal, creencias espirituales y prácticas rituales. Ambos grupos de forasteros se pusieron en contacto con los chamanes tribales de Siberia y, por motivos totalmente diferentes, registraron y comentaron sobre sus observancias religiosas. Las referencias más tempranas a practicantes mágicos que podrían ser descritos como chamanes de hecho se remontan al siglo XIII. Precisamente entonces los primeros viajeros occidentales penetraron Asia Central y visitaron la corte de los gobernantes mongoles. El explorador Marco Polo, por ejemplo, encontró magos que eran sanadores y que podían diagnosticar las enfermedades mediante el uso de la adivinación. Polo dice que ellos llegaban a ser poseídos por lo que él describió como "un diablo", quien luego usaba las cuerdas vocales de éstos para hablar mediante ellas. Sin embargo, fue un explorador inglés llamado RICHARD JOHNSTON en el siglo XVI quien describió primero que nadie lo que suena muy parecido a las actividades propias de los chamanes.

En 1692 otro explorador occidental, NICHOLAS WITSEN, describió la vista de un "chamán" o "sacerdote del Diablo". Él estaba vestido con ropajes rituales, que consistían en un tocado con cornamenta y un traje ricamente decorado, y cantaba y daba golpes a un tambor para atraer a los espíritus. Generalmente, reflejando la cultura católica de donde ellos provenían, estos occidentales consideraron a los chamanes como fanáticos "adoradores del diablo" que obligaban a sus ignorantes e incultos seguidores a servir a los espíritus malignos y demonios. El significado de la palabra "chamán" está envuelto en el misterio lingüístico y varias explicaciones han sido propuestas para declarar su origen. Una teoría es que es posiblemente derivada de un antiguo término chino para un sacerdote o monje budista. Se cree que la palabra viene del ruso "shaman" y que es una traducción de la palabra tungusa "saman". En Siberia y Mongolia el chamanismo era conocido como TENGRIANISMO, lo cual significaba una reverencia hacia los espíritus del cielo. Éste reflejaba un sistema de creencias animista donde todo en el mundo natural estaba vivo, impregnado por una fuerza espiritual o, en términos simples, habitado por espíritus. Estos espíritus tenían que ser respetados y apaciguados o la tierra se haría estéril, los animales que sirven como alimentos desaparecerían y finalmente el mundo llegaría a un final. Para conseguir este equilibrio esencial y vital entre los humanos, la Naturaleza y el mundo de los espíritus, se requería un especialista mágico, y el chamán tomó ese papel. Él o ella actuaba como una persona intermediaria o mediadora entre la Humanidad y lo Otro, y como un guardián de la tradición cultural y mágica.

Su trabajo implicaba conducir las bendiciones, sobre todo en bebés recién nacidos, realizando rituales de protección, adivinando el futuro, sanando a los enfermos, exorcizando fantasmas y demonios, supervisando el entierro de los muertos, y generalmente comunicándose de parte de la tribu con el mundo de los espíritus y sus habitantes. La iniciación en el culto chamánico podía ser conseguida de varios modos diferentes. El más fácil era la ruta hereditaria, donde el conocimiento, el poder y la habilidad mágicos eran transmitidos del abuelo o padre al hijo o, más raramente, de la abuela o madre a la hija. A veces los niños eran elegidos a una edad muy temprana o incluso en el nacimiento por los espíritus e instruidos por ellos por medio de visiones y sueños. Los chamanes siberianos llevaban puestos trajes hechos de cuero de animal y piel y decorados con bordados, plumas de aves, borlas de seda, cintas, campanas, pequeños espejos, joyería representando motivos simbólicos como el Árbol del Mundo, y artesanía metálica surtida como discos de cobre. El adorno de la cabeza consistía en una gorra cónica o puntiaguda hecha de fieltro o piel o en la cornamenta de un reno. Algunos chamanes llevaban puestas botas de cuero herradas, de modo que cuando ellos caminaban enérgicamente podían ahuyentar a los espíritus malignos. La mayoría de los chamanes llevaba un tambor ritual similar en su forma al tradicional bodhran irlandés. El tambor era muy importante y representaba al corcel simbólico y mágico que permitía al practicante viajar desde la Tierra Media al reino de los espíritus.

Aunque los occidentales han usado el término genérico "chamán" para describir a todos los practicantes mágicos tribales de Siberia y Mongolia, en la práctica ellos estaban divididos en varios diferentes tipos, categorías o clases con específicos deberes y responsabilidades mágicos. Usando la terminología inglesa, entre éstos se incluían:

-Conjuradores, que convocaban y controlaban a los espíritus.
-Profetas o psíquicos, que preveían el futuro.
-Hechiceros, que practicaban "magia negra".
-Expertos en trance, que viajaban en forma de espíritu al Otro Mundo.
-Sanadores, que eran expertos en medicina popular y en el uso de plantas medicinales.
-Guías de los muertos, que preparaban los cadáveres y conducían los ritos funerales.

Los chamanes-sanadores eran a menudo mujeres y se especializaban en asuntos de salud relacionados con la fertilidad humana y animal, la sexualidad y los niños. Ellas eran reconocibles por sus faldas distintivas hechas de cuero de animal y sus sombreros de lana brillantemente coloreados. En vez del tambor ritual usado por los chamanes masculinos, ellas llevaban un abanico de seda y abalorios para rezos. Lamentablemente cuando el budismo llegó a Siberia y Mongolia muchas de estas sanadoras fueron despiadadamente perseguidas y exterminadas por los monjes misóginos. La mayor parte de los chamanes, como las parteras, trabajaban con un espíritu animal en forma de zorra de montaña. Otros practicantes chamánicos eran asistidos por renos o lobos para atacar y destruir espíritus malignos, y cuervos para deshacerse de enfermedades. Otros importantes ayudantes de espíritu animal incluían a búhos, patos salvajes, gansos, ardillas, osos, ranas y sapos, perros, gaviotas y águilas. Uno de los tipos más importantes y respetados de practicantes mágicos era el chamán-herrero. En todas las culturas por todo el mundo desde Europa a África el herrero tenía un papel central en la sociedad tribal y era considerado como un mago o hechicero poderoso debido a su dominio sobre el fuego y su habilidad para trabajar con el metal.

Así como entre diferentes tipos de practicantes mágicos, los chamanes también estaban divididos en dos categorías separadas, pero a veces superpuestas: los chamanes "NEGROS" y los "BLANCOS". Los "NEGROS" eran considerados como los más poderosos de los dos, y eran a veces conocidos como los "CHAMANES-GUERREROS" porque ellos combatían a las fuerzas malignas y eran consultados como consejeros militares. Obtenían su poder del Norte (probablemente del Polo Norte o de la Estrella Polar) y podían ser fácilmente identificados por cuanto ellos siempre llevaban puestos trajes negros con muy poca decoración, si es que alguna. La función primaria del chamán negro era tratar con demonios y dioses oscuros de parte de sus clientes. En contraste, los llamados chamanes "BLANCOS" obtenían su poder mágico desde una dirección del Oeste, la casa de las deidades y espíritus benévolos. Ellos funcionaban en un nivel tribal casi exclusivamente como sanadores y zahoríes, y sólo tenían tratos con entidades benéficas. Era su papel pacificar a los espíritus malignos o enojados, exorcizarlos si ellos poseían a seres humanos, y ayudar a la tribu a vivir en armonía con su ambiente natural y con el mundo de los espíritus.

martes, 14 de febrero de 2017

¿ES CIERTO QUE SÓLO SE SALVARÁN 144.000?-Primera parte

Una vez, durante un viaje que Jesús realizaba a Jerusalén, mientras atravesaba ciudades y pueblos enseñando, se le acercó un curioso con una pregunta indiscreta. Como había oído que Jesús traía la salvación, le dijo maliciosamente: "Señor, ¿es cierto que son pocos los que se salvarán?". Pero Jesús se negó a responder, y simplemente le replicó: "Ustedes esfuércense en entrar por la puerta estrecha" (Lc 13, 22-24). Es decir, en vez de contestarle cuántos se salvarán, le contestó cómo se salvarán, que era lo importante. Por esta razón, ningún escritor sagrado se atrevió jamás a predecir el número de las personas que se salvarán en el fin del mundo. Ni siquiera san Pablo, que alude en varias ocasiones al tema y aporta de su propia reflexión ciertos detalles nuevos sobre el hecho. Sin embargo hay un libro de la Biblia que dos veces fija puntualmente la cifra de los que alcanzarán la salvación. Es el Apocalipsis.

En el capítulo 7 el autor describe una visión, en la que le fue permitido contemplar a todos los marcados con el sello salvador en la frente, y su número era de 144.000 (7, 4). Y en el capítulo 14, ratificando este dato, presenta otra vez los 144.000, esta vez junto a Jesucristo, que los rescata de entre todos los hombres (14, 1). ¿Es posible que su autor haya desobedecido el deseo de Jesús de no dar información sobre este asunto? Pero más grave todavía resulta la cuestión de si es posible que, después de tanto esfuerzo por parte de Dios, tan pocos hombres se vean beneficiados con la salvación. Actualmente ningún estudioso serio de la Biblia admite que la cifra de 144.000 responda a una cantidad exacta. Todos están de acuerdo en que se trata de un número simbólico. En efecto, muchas veces los números que aparecen en la Sagrada Escritura son usados en sentido convencional a fin de brindar un mensaje más que una cifra.

Este hábito de utilizar cantidades simbólicas debe alertarnos sobre la interpretación de ciertas cifras, como por ejemplo las edades fabulosas de los patriarcas bíblicos, cuando se dice que Adán vivió hasta los 930 años, o que Noé tenía 600 años al comenzar el diluvio, o que Matusalén engendró a su hijo Lamec a los 187 años. Es evidente que no se trata de edades reales, sino que fueron deliberadamente exageradas para simbolizar la bendición de Dios como larga vida terrena, cuando aún no se había revelado la existencia de la vida eterna. Ahora bien, ¿por qué Juan en su Apocalipsis habría de poner un número simbólico para referirse a los salvados? ¿Quién le sugirió que fijara una cantidad exacta para los que serían liberados con la sangre de Jesús, los redimidos en la Pascua de Cristo? Es probable que se haya inspirado para ello en el Antiguo Testamento. En efecto, el libro de los Números, al referirse a los israelitas salvados de la esclavitud de Egipto por Moisés en la primera Pascua con la sangre de un cordero, nos detalla la cifra exacta. Dice que salieron de Egipto 603.550 hombres, sin contar las mujeres, los ancianos y los niños (Números 1, 46; 2, 32).

Ahora bien, este número es a todas luces simbólico. Si pretendiéramos tomarlo literalmente, habría que calcular que los que iniciaron la peregrinación por el desierto eran entre 2 y 3 millones de personas, cantidad desorbitada, probablemente nunca alcanzada por la población de Israel en toda su historia, y además imposible de movilizar en una noche para cruzar el mar Rojo y huir. Basta pensar que un ejército así jamás fue reunido por las potencias militares del antiguo Oriente, como Asiria, Babilonia, y ni siquiera por Alejandro Magno. Por otra parte, puesto en marcha en el desierto en filas de diez en fondo al modo antiguo, formarían 60.355 hileras, que a la distancia de un metro una detrás de otra abarcarían una extensión de 60 km. Al ponerse la primera fila en movimiento, los últimos lo harían dos días después. Y si a estos agregamos toda la población supuestamente salida, cubrirían en fila la distancia total de Egipto al Sinaí.

Asimismo, los historiadores bíblicos actualmente sostienen que la población total de Canaán en ese entonces no llegaba a los dos millones de personas. ¿Cómo puede, entonces, repetirse permanentemente en la Biblia como un estribillo, que los israelitas que pretendían conquistar el país de Canaán eran pocos para tomar sus ciudades? (Deuteronomio 4, 38; 7, 7; 17, 22). Finalmente, si estos números expresaran cantidades reales, las 70 personas que según Gn 46, 27 llegaron originariamente a Egipto con el patriarca Jacob, habrían debido de tener en los 430 años que permanecieron esclavos, según los cálculos del incremento de la población del Egipto de entonces, unos 10.000 descendientes cada uno. Como hemos visto, se trata de un procedimiento frecuentemente usado en las Sagradas Escrituras, llamado GEMATRÍA. La lengua hebrea, al no tener números, éstos se escriben con las mismas letras del alfabeto. Ahora bien, si reemplazamos las letras de una palabra o de una frase se obtiene una cifra simbólica.

Así, si se sustituyen las letras de la frase hebrea "todos los hijos de Israel" (RS KL BNY YSR’L) por sus correspondientes valores numéricos, da precisamente 603.550. Por lo tanto, cuando el autor dice que salieron de Egipto 603.550, sólo quiere decir que salieron "todos los hijos de Israel", como si dijera que todo Israel estaba allí, ya que sin el éxodo Israel nunca hubiera existido. El número de los que participaron en la huida seguramente no superaba las 6 u 8 mil personas. Cuando Juan escribe su libro del Apocalipsis, considera que la muerte de Cristo ha salvado a los hombres de una nueva esclavitud: la esclavitud del pecado. Los cristianos son el nuevo pueblo liberado, pero esta vez no con la sangre de un corderito sino de Cristo, el nuevo cordero de la nueva Pascua. ¿Y cuántos son estos nuevos liberados? Recordando el viejo recurso del Antiguo Testamento, Juan lo dice con un nuevo número simbólico: 144.000. Esta cifra es producto de 12 x 12 x 1.000. ¿Qué significado encierra?

En la Biblia el número 12, aplicado a las personas, significa siempre "los elegidos". Así, se habla de las doce tribus elegidas de Israel, de los doce Apóstoles elegidos, de las doce puertas de la nueva Jerusalén por donde entrarán los elegidos (Apoc 21, 12).

Ariel Alvarez Valdez
Biblista

CARTA DEL PAPA FRANCISCO A LOS JÓVENES DEL MUNDO


Queridos jóvenes,
Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una “guía” para este camino.

Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.

Cuando Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?

Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).

Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.

En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).

Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).

Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).

Con paternal afecto,
FRANCISCO
Vaticano, 13 de enero de 2017

LOS SECRETOS DE EL JARDÍN DE LAS DELICIAS


No hay pintura más enigmática en la Historia del Arte. La fantasía desbocada de este delirio erótico, sus mensajes cifrados, su fabulación poética... han fascinado durante siglos los que han tenido la fortuna de contemplar este tríptico de cerca. Muy de cerca. Uno no sabe adónde mirar y no puede dejar de comentar lo que ven sus ojos. ¿Qué es esto? ¿Qué quiere decir? Desde los primeros años del siglo XVI, cuando «El Jardín de las Delicias», de El Bosco, lucía en el palacio de los Nassau en Bruselas, ha dado pie a todo tipo de interpretaciones: una herejía para unos, una utopía para otros, una sátira moralizadora del mundo entregado al pecado para la mayoría.

No sabemos su título original, ni quién fue su comitente (Engelberto II de Nassau o su sobrino Enrique III), ni siquiera la fecha de su ejecución (se suele datar entre 1500-1505, pero recientes estudios lo sitúan hacia 1494-98). Lo que sí sabemos es que Felipe II se encaprichó de esta obra, la compró y la llevó al Escorial en 1593. Congrega a diario, en la sala donde se exhibe en el Prado, a miles de personas a su alrededor, que se afanan en descifrar el jeroglífico más hermoso pintado nunca.

El Bosco no escoge el pasaje en el que Dios crea a Eva de la costilla de Adán, ni siquiera cuando ella muerde la manzana del pecado. Inmortaliza el momento en el que Dios presenta a la pareja y bendice la unión: coge la mano de Eva, mientras los pies estirados de Adán rozan el manto del creador. Adán, que acaba de despertarse, mira embelesado a la seductora Eva, arrodillada y que baja la mirada. A la izquierda de la escena, un drago canario. Representa el árbol de la vida. Pero, justo encima de la escena, asomado en un hueco de la fuente de los cuatro ríos, vemos una lechuza, que se repite en varias zonas del tríptico. Encarna la maldad y el pecado. Junto a Adán, El Bosco pinta animales (un elefante, aves) que representan la fuerza, la inteligencia... Junto a Eva, una jirafa, un cisne, un conejo..., símbolos de pureza, soberbia y fecundidad.

El tríptico, un óleo sobre tabla de roble del Báltico, de 220 x 389 centímetros, representa el episodio del Génesis. En las puertas exteriores El Bosco pintó en grisalla el tercer día de la creación del mundo. Llama la atención sobre una roca antropomorfa, en la que advertimos el perfil del diablo. Fue utilizada por Dalí en obras como «El gran masturbador». Sobre la roca, una palmera, que simboliza el árbol de la ciencia, del bien y del mal, pero la serpiente tentadora baja por su tronco y por la roca reptan alimañas. El Bosco nos advierte con todo ello de que, pese a estar en el Paraíso, el pecado ya está acechando. Es una premonición de lo que se avecina.

El Bosco hizo una composición muy equilibrada, que distribuye en tres planos en cada una de las tablas, siempre con un elemento de agua en medio. La tabla central está presidida por esta escena, en la que jinetes cabalgan a lomos de jabalíes, unicornios, caballos, osos, toros, leones, panteras, que simbolizan pecados como la gula, la avaricia, la ira, la soberbia o la lujuria. Ésta última domina la escena. El Bosco lo pinta como un cortejo de vicio y seducción en torno a las mujeres que se bañan desnudas en un estanque.

La tabla central de «El Jardín de las Delicias» es un derroche de fantasía e imaginación. El Bosco hace una inversión del universo: pinta animales reales y fantásticos, plantas y frutos a un tamaño igual o mayor que los seres humanos. Se resquebrajan las fuentes, así como las esferas, burbujas y cilindros, que parecen sacos amnióticos, donde el pintor aprisiona a algunos de los personajes del cuadro. Otros aparecen atrapados en conchas de moluscos. Escoge apetitosas y jugosas frutas asociadas al placer carnal, como cerezas, moras y fresas, símbolos del amor, el erotismo, la fertilidad... También flores como las rosas y peces. Estos se asocian al pecado.

Las figuras desnudas –tanto de personas de raza blanca como negra– inundan el tríptico. El Bosco incluye relaciones heterosexuales y homosexuales (a la izquierda, un personaje agachado tiene flores en el trasero y otro a su lado porta una flor en la mano). En el siglo XVI la homosexualidad estaba prohibida y era duramente castigada. Pero, El Bosco ha representado a las figuras desnudas tan tenues, tan transparentes, que apenas tienen carne. Es como si representasen el alma humana. No llaman a los sentidos, a la sensualidad. Apenas distinguimos sus edades ni los atributos sexuales masculinos y femeninos. Este tríptico, representa el mundo entregado al pecado, especialmente a la lujuria.

La tabla del Infierno, también se conoce como «El Infierno musical», debido a los numerosos instrumentos musicales que aparecen en él: un arpa, un laúd, un tambor, una gaita... Pero en este caso se tornan objetos de tortura, donde se crucifican a los pecadores. La escena está presidida por una gigantesca figura antropomórfica: el hombre-árbol, «el gran engañador, el diablo», que mira al espectador y algunos asocian a un autorretrato del Bosco. Su cuerpo destrozado deja al descubierto una taberna. El hombre-árbol sostiene sus heridas piernas sobre unas barcas. Y es que en el Infierno el agua se torna hielo resquebradizo. Desde los textos medievales, el hielo es el castigo de los envidiosos. A la izquierda de la escena, dos orejas atravesadas por un cuchillo con un claro significado sexual. El cuchillo tiene la letra «M», marca de un platero de la época. A la derecha, unos perros devoran a un hombre con armadura, que sostiene un cáliz en la mano. Es el castigo de los sacrílegos.

La tabla de la derecha, dedicada al Infierno, es donde la fantasía del Bosco se desborda por completo con grupos de imágenes muy complejos. Es uno de los más célebres de «El Jardín de las Delicias». Un monstruo azul mitad pájaro, mitad hombre, sentado sobre una especie de trono-orinal engulle a seres humanos y los defeca sobre un pozo inmundo en el que un hombre vomita y otro expulsa monedas de su trasero (avaricia). Abajo, a la izquierda, una mujer con un sapo en el pecho es abrazada por un demonio (la imagen alude a la lujuria). Su rostro se refleja en el espejo que tiene en sus nalgas otro demonio verde (simboliza la soberbia).

No solo los pecados capitales están representados en «El Jardín de las Delicias». En la época se perseguía y se castigaba la bebida, los juegos de azar, la prostitución... En esta escena aparece un hombre clavado a la mesa donde ha estado jugando y una mano atravesada por un puñal con un dado en sus dedos. Al lado, naipes y el tablero de una especie de back gamón. De nuevo, la inversión de papeles. Aquí vemos un conejo que lleva clavado sobre un palo a una persona que acaba de cazar.

Llama la atención esta imagen, en la que El Bosco pinta un cerdo, con el tocado de una monja clarisa (forma parte de la orden franciscana), que trata de convencer a un hombre, con unos documentos sobre sus piernas, para que los firme. A un lado, el tintero; al otro, una figura porta los sellos. Es una crítica a los que hacen malos usos: jueces, notarios... Pero también a cómo manejaban el dinero las órdenes mendicantes.

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